
El proceso de reconstrucción en las zonas afectadas por la reciente catástrofe entró en una fase de aceleración, luego que Senapred reforzara su capacidad operativa en terreno, con especial foco en la habitabilidad de las familias damnificadas.
El delegado presidencial en la Región del Biobío, Eduardo Pacheco, informó un incremento en la logística destinada a la instalación de viviendas de emergencia, destacando que se duplicó el número de empresas a cargo de estas labores con el objetivo de agilizar las entregas en las zonas más críticas.
Según detalló, «pasamos del inicio de las tareas de ayuda temprana de tres proveedores a tener seis proveedores ahora y se está evaluando un séptimo. De cerca de 140 viviendas ya instaladas, más otras más de 50 que están en proceso de instalación».
En materia de apoyo económico, el plan contempla transferencias directas a los damnificados. Entre las principales herramientas se encuentra el «Bolsillo Electrónico», mecanismo que permite a las familias gestionar recursos destinados a la reparación de sus viviendas.
Sobre este beneficio, Pacheco señaló que «nos estamos acercando a las 1.500 personas que optaron por este beneficio. Es decir, una gran cantidad de personas ha optado por esta opción que se entregó con estas 150 UF que se cancelan en tres pagos y que esperamos también que ese pago pueda estar ya a contar de la próxima semana».
Asimismo, se confirmó que este miércoles comenzará la entrega del Bono de Acogida Universal, destinado a todos los damnificados de las regiones del Biobío y Ñuble. El aporte corresponde a 10 Unidades de Fomento (UF) y busca mitigar los gastos inmediatos de quienes perdieron sus viviendas o se encuentran en condición de allegados o arrendatarios temporales.
A la fecha, se contabilizan 300 viviendas instaladas entre ambas regiones, cifra que se proyecta aumente con la incorporación de nuevos proveedores para fortalecer el despliegue en terreno.



