
Cuba atraviesa este martes complejas horas producto de una nueva crisis energética, tras el bloqueo del suministro de petróleo que entregaba el régimen de Nicolás Maduro a la isla, en el marco de medidas impulsadas por el Gobierno de Donald Trump. A ello se suma la amenaza de aranceles a países que provean combustible a la nación caribeña.
Ante la escasez, se han anunciado prolongados apagones en gran parte del territorio y una caída drástica del turismo, marcada por la suspensión de vuelos y recomendaciones de otros gobiernos de evitar viajes al país.
Según datos de la empresa estatal Unión Eléctrica (UNE), los cortes podrían afectar hasta al 64% del territorio. Para el horario de mayor demanda de esta jornada, la entidad proyecta una capacidad de generación de 1.134 megavatios (MW) frente a una demanda máxima de 3.100 MW, lo que implica un déficit de 1.966 MW y una afectación estimada de 1.996 MW.
Actualmente, seis de las 16 unidades de producción termoeléctrica operativas están fuera de servicio por averías o mantenimiento, incluidas dos de las tres mayores. Esta fuente representa en promedio cerca del 40% del mix energético del país. Otro 40% corresponde a la generación distribuida mediante motores, la cual, según reconoció la semana pasada el presidente Miguel Díaz-Canel, lleva cuatro semanas completamente detenida a causa del bloqueo petrolero estadounidense.
Frente a este escenario, el gobierno cubano anunció un paquete de medidas de emergencia para enfrentar la falta de petróleo externo, considerando que la isla produce apenas un tercio de sus necesidades energéticas. Se interrumpió la venta minorista de diésel, la gasolina se encuentra altamente racionada y no hay queroseno para aviones en los aeropuertos. Además, las oficinas estatales ajustaron sus horarios, se prioriza el teletrabajo y se han reducido servicios públicos para atender únicamente lo esencial.
En La Habana, la población se prepara ante un eventual agravamiento de la crisis. A la venta de carbón y braseros artesanales se han sumado alternativas como motos eléctricas o paneles solares para quienes pueden costearlos. «Todo el mundo sabe lo que viene ahora. No tenemos combustible en el país, hay que tomar alternativas», afirmó Niurbis Lamothe, empleada estatal de 53 años.
«Se apretó el zapato más de lo que estaba», señaló otra compradora que prefirió no identificarse, al adquirir carbón vegetal por 2.600 pesos, equivalente a cerca del 50% del salario medio cubano. Explicó que su sueldo no le permite adquirir una planta eléctrica o batería de litio para enfrentar entre 10 y 12 horas diarias de cortes de energía.
Yurisnel Agosto, comerciante de 36 años, indicó que «nunca había vendido tanto». Antes, sus principales clientes eran restaurantes, pero actualmente cada vez más personas compran carbón para sus hogares. «La gente viene y compra tres sacos para prepararse para cuando no haya electricidad», sostuvo.
La situación también impacta al turismo. Air Transat, WestJet y Air Canadá suspendieron temporalmente sus vuelos hacia la isla ante la falta de combustible para aviones. Paralelamente, Alemania desaconsejó todos los viajes no esenciales a Cuba. En su aviso, el Ministerio alemán de Exteriores señaló que el país enfrenta una crisis energética aguda, con carencias que afectan todos los ámbitos de la vida, incluida la atención médica.
El boletín advierte que las aeronaves extranjeras no pueden repostar en la isla, lo que genera restricciones en las operaciones aéreas, y que varios hoteles han cerrado. Asimismo, indica que el transporte público, el alumbrado, los semáforos, los cajeros automáticos y los sistemas de comunicación y seguridad se encuentran gravemente restringidos o podrían fallar.




