
El número de fallecidos por un deslizamiento de tierra ocurrido en una mina de coltán de la localidad de Rubaya, en el este de la República Democrática del Congo (RDC), se elevó a más de 400 personas, según confirmaron líderes locales.
El derrumbe se produjo el pasado jueves, luego de intensas lluvias que afectaron a la mina ubicada en la jefatura de Mupfuni Kibabi, territorio de Masisi, en la provincia de Kivu del Norte, una zona que se encuentra bajo el control del grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23). En el lugar continúan las labores de rescate.
De acuerdo con lo señalado por el presidente de la sociedad civil de Masisi, Telesphore Nitendike, entre las víctimas se encuentran mineros artesanales y comerciantes, provenientes no solo de Masisi, sino también de territorios cercanos e incluso de países vecinos, lo que da cuenta de la magnitud de la tragedia.
El Ministerio congoleño de la Comunicación lamentó el hecho y recordó que, antes de que la zona quedara bajo control rebelde, el Gobierno la había clasificado como “zona roja”. Esta condición implica la prohibición de toda actividad de explotación y comercialización de sustancias minerales, incluida la minería artesanal.
Desde el Ejecutivo se afirmó que las labores de excavación realizadas en el lugar constituyen una violación flagrante de la ley y no respetan ninguna norma de seguridad. Asimismo, el Gobierno denunció que la situación forma parte de un sistema estructurado de saqueo y explotación ilegal de recursos naturales, inserto en una cadena de suministro ilícita que va desde la extracción hasta la comercialización fraudulenta de minerales, en beneficio de Ruanda.




