OPINIÓN

Desvincular no es despedir: el outplacement abre puertas donde otros ven finales

Señor director:

En tiempos de cambios organizacionales, desvincular no es necesariamente sinónimo de abandono. Cada vez más empresas entienden que acompañar a sus colaboradores en este proceso, a través de programas de outplacement, no solo es un gesto humano, sino una estrategia efectiva para cuidar su reputación, mantener la confianza interna y cerrar ciclos de manera responsable,

Cuando se acompaña adecuadamente a una persona en este momento crítico, se reduce la incertidumbre del trabajador y minimiza el impacto negativo para la cultura organizacional. Cuando se enmarca la desvinculación como un proceso de transición con propósito, permite a la persona redescubrir su perfil, ampliar redes y reinsertarse en el mercado con mayor rapidez y autoconciencia.

Un proceso bien gestionado no es un final sin sentido, sino un nuevo comienzo: personas más enfocadas, preparadas y resilientes. Apostar por el outplacement es asumir que toda etapa, incluso la de cierre, puede tener un impacto positivo si se pone el talento humano al centro de la decisión.

Invito a las empresas a ver el outplacement no solo como una estrategia de transición, sino como un acto de humanidad que reconoce el valor de cada persona más allá de su rol laboral. Al ofrecer acompañamiento en momentos de cambio, no solo fortalecemos la reputación corporativa, sino que también sembramos las semillas de una cultura organizacional basada en el respeto, la empatía y la responsabilidad social. Es hora de transformar los desafíos en oportunidades para todos.

Karen Erazo,

Manager Career Transition en ManpowerGroup Chile

 

 

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