VIDA & SALUD

Accidentes cerebrovasculares: La detección temprana y una atención especializada salva vidas y contribuye a reducir secuelas

Especialistas advierten que la falta de información para detectar los primeros síntomas y los factores de riesgo siguen estando entre las principales barreras para actuar a tiempo. Promover la educación y acudir a recintos especializados son claves para reducir la mortalidad y las eventuales secuelas neurológicas.

 

Los accidentes cerebrovasculares (ACV) son una de las urgencias médicas más críticas debido al escaso tiempo con que se cuenta para iniciar tratamiento. Por esto, la detección temprana es clave para mejorar el pronóstico, promover la recuperación, minimizar consecuencias y reducir la mortalidad.

De acuerdo con cifras preliminares del Departamento de Estadísticas e Informaciones de Salud (DEIS), entre 2023 y 2025 se han registrado más de 30 mil muertes por enfermedades cerebrovasculares en el país, lo que da cuenta de un importante desafío sanitario: disminuir la mortalidad por ACV en línea con lo propuesto por el Ministerio de Salud, que busca reducirla a menos de 29,6 por cada 100 mil habitantes en esta década.

“Es una de las principales causas de muerte en Chile, llegando a ser considerada la primera o segunda causa en diferentes periodos. Además, es la principal causa de discapacidad adquirida en adultos sobrevivientes”, señala la Dra. Catherine Volaric, médico coordinadora de Neurología de Clínica Bupa Santiago.

Sin ir más lejos, en Clínica Bupa Santiago ingresan en promedio 65 pacientes cada mes con diagnóstico de accidente cerebrovascular isquémico, reflejando la alta prevalencia de esta patología en el país. “La ventana de tiempo para actuar es estrecha: durante las primeras cuatro horas y media desde el inicio de los síntomas, los resultados del tratamiento son más exitosos y una mayor cantidad de pacientes logra recuperarse sin secuelas o con secuelas mínimas”, precisa la neuróloga.

Señales y factores que no deben pasarse por alto

Entre los principales factores de riesgo, la Dra. Volaric destaca la hipertensión arterial, el hábito tabáquico, la diabetes, el colesterol elevado y el sedentarismo, junto con la existencia de meses más críticos en su ocurrencia: “muchos estudios sugieren que la incidencia de accidentes cerebrovasculares, especialmente del tipo isquémico, es mayor durante los meses de invierno”, agrega.

En ese sentido, la especialista enfatiza además la importancia de reconocer los síntomas de un ACV y actuar sin demora. “Las señales de alerta que todos deben conocer son la alteración del habla, es decir, no poder hablar normalmente o no comprender lo que se dice; la pérdida de fuerza de un lado del cuerpo; la disminución de sensibilidad de la mitad del cuerpo; y el dolor de cabeza súbito y de máxima intensidad. Si la persona presenta uno de estos síntomas, debe acudir de inmediato a un servicio de urgencia”, detalla.

Como parte de las actividades del Día Mundial del Accidente Cerebrovascular, este 29 de octubre se realizará una charla abierta en la clínica, donde especialistas compartirán información clave sobre cómo reconocer los síntomas, qué hacer frente a una urgencia y cuáles son las opciones de atención y rehabilitación. La actividad se realizará a las 12:30 horas en el Auditorio de la Torre C y busca reforzar la educación preventiva y el autocuidado como herramientas esenciales para reducir la mortalidad asociada a esta enfermedad.

“Reducir los factores de riesgo es posible si incorporamos hábitos saludables y chequeos médicos regulares. Evitar el sedentarismo, dejar el cigarrillo, realizar controles periódicos y disminuir los niveles de estrés, puede marcar la diferencia”, finaliza la coordinadora de Neurología de Clínica Bupa Santiago.

 

 

 

 

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