VIDA & SALUD

Las 5 lesiones más comunes del verano y cómo prevenirlas

 

El incremento de la actividad física y de las actividades recreativas al aire libre durante el verano eleva el riesgo de lesiones musculoesqueléticas, especialmente cuando se producen cambios bruscos en la rutina o no se adoptan medidas de prevención adecuadas.

Así lo explicó Waleska Reyes, académica de la carrera de Kinesiología de la Universidad Andrés Bello, quien señaló que en esta época del año es frecuente observar lesiones asociadas al uso de calzado inadecuado, terrenos irregulares o a la sobrecarga física luego de periodos prolongados de menor actividad.

“El verano y el buen clima invitan naturalmente a moverse más y practicar deporte, lo que es positivo para la salud. Sin embargo, el cuerpo puede resentirse cuando no existe una preparación previa o cuando se aumenta de forma abrupta la intensidad de la actividad física”, indicó la especialista.

Entre las lesiones más comunes se encuentra el esguince de tobillo, que ocurre cuando el pie se dobla más allá de su rango normal de movimiento. Puede variar desde un cuadro leve hasta la ruptura de ligamentos, especialmente en la zona externa del tobillo, y se manifiesta con dolor, inflamación y dificultad para caminar. Para prevenirlo, se recomienda fortalecer la musculatura de la pierna, utilizar calzado adecuado y transitar con precaución por superficies irregulares.

Otra patología frecuente es la fascitis plantar, asociada al aumento de las caminatas o al uso prolongado de sandalias planas. Esta lesión provoca dolor en la planta del pie, sobre todo al dar los primeros pasos en la mañana. Como prevención, se aconseja usar zapatos con buena amortiguación y soporte, especialmente en caminatas extensas.

El dolor lumbar también se presenta con mayor frecuencia en verano, vinculado a viajes largos en posiciones mantenidas, el traslado de maletas pesadas o la realización de actividades físicas tras periodos de inactividad. Aunque generalmente no reviste gravedad, puede interferir con las actividades cotidianas. Mantener actividad física regular y fortalecer la musculatura del tronco ayuda a disminuir su aparición.

Asimismo, el dolor de hombro puede originarse por tendinopatías o inflamación de la bursa, y suele estar relacionado con la carga de equipaje pesado o la práctica de deportes que implican movimientos repetitivos sobre la cabeza, como la natación, el vóleibol o el tenis. En estos casos, la prevención apunta a mantener una adecuada fuerza y flexibilidad de los músculos del hombro.

Finalmente, durante el verano también aumentan las lesiones en la piel, como irritaciones por roce, sudor y fricción, además de quemaduras solares durante la actividad física al aire libre. Para evitarlas, se recomienda usar ropa transpirable, mantener la piel seca, aplicar protector solar de manera frecuente y evitar el ejercicio en las horas de mayor radiación.

La académica enfatizó que la clave está en la prevención y en escuchar al cuerpo. “Prepararse adecuadamente, aumentar la actividad de forma progresiva y respetar los tiempos de descanso permite disfrutar del verano sin que las lesiones arruinen las vacaciones”, señaló.

 

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