
Más de 12.000 personas habrían muerto —y la cifra podría alcanzar hasta 20.000— como consecuencia de la represión ejercida por el régimen iraní contra las protestas antigubernamentales que se extienden por más de dos semanas en el país. La magnitud real de las muertes ha sido difícil de confirmar debido al apagón casi total de internet y de las telecomunicaciones impuesto por las autoridades.
De acuerdo con antecedentes recabados por activistas y redes opositoras, los datos obtenidos desde hospitales y centros médicos apuntan a un número de víctimas considerablemente mayor al reconocido oficialmente por el gobierno iraní. Una fuente dentro del país señaló que los grupos que trabajan en el recuento de fallecidos, basándose en reportes de funcionarios médicos de distintas regiones, estiman que la cifra sería de al menos 12.000 personas y podría llegar hasta 20.000.
La misma fuente indicó que fuerzas de seguridad han visitado numerosos hospitales privados en Teherán, donde habrían amenazado al personal para exigir la entrega de nombres y direcciones de personas atendidas por heridas sufridas durante las manifestaciones.
En paralelo, información manejada por medios opositores sugiere que unas 12.000 personas habrían fallecido, mientras que otras estimaciones sitúan la cifra probable entre 10.000 y 12.000 víctimas.
En este contexto, un video difundido recientemente muestra cientos de cuerpos alineados en una morgue ubicada en un suburbio de Teherán. El registro, grabado el 10 de enero, corresponde al periodo más álgido de las protestas y fue verificado por organismos internacionales.
Pese a estos antecedentes, las autoridades iraníes reconocen cerca de 2.000 muertos y atribuyen la violencia a grupos que califican como “terroristas financiados desde el extranjero”. No obstante, diversas organizaciones de derechos humanos han advertido que el régimen ha incurrido en graves violaciones a los derechos humanos durante la represión.
Las protestas se iniciaron a fines de diciembre, tras el aumento del costo de la vida, y se expandieron rápidamente a las 31 provincias del país, con consignas que exigen la caída del régimen islámico. En tanto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, señaló que su gobierno evalúa opciones frente a la situación, sin detallar eventuales medidas.




