VIDA & SALUD

Hernia inguinal: ¿de qué se trata esta condición que afecta a tus hijos?

“Pelotita” en la ingle o dolor al hacer esfuerzo? Conoce las señales de alerta de la hernia inguinal y la importancia de su tratamiento quirúrgico.

 

 

 

Aparece como un pequeño bulto en la ingle, a veces visible solo cuando el bebé llora o hace un esfuerzo, pero detrás de esa aparente “pelotita” se esconde una de las consultas más frecuentes en los pabellones pediátricos, llamada hernia inguinal.

El Dr. José Miguel Herrera, cirujano pediatra de Clínica INDISA, define este defecto inevitable o congénito como «un aumento de volumen o ‘pelotita’ que se presenta en la región inguinal, debido a una protrusión intestinal o del ovario en la niña».

La causa principal de la hernia inguinal en niños es una falla en el cierre del conducto peritoneo-vaginal en el momento de nacer. «En los niños de término, se presenta en un 3-5%, y esto aumenta considerablemente en prematuros por la falta del desarrollo del conducto inguinal», explica el doctor de INDISA.

Esta, se puede presentar durante los primeros días, meses o años de vida, y suele estar en el lado derecho, siendo más frecuente en niños que en niñas y en bebés prematuros. «Varían mucho en tamaño, pudiendo ser pequeñas y de un lado o muy grandes bilaterales hasta el escroto en el niño», afirma el Dr. Herrera.

¿Cómo saber si tu hijo tiene una hernia inguinal?

Si bien pueden parecer no peligrosas, si no se realiza un tratamiento quirúrgico relativamente pronto pueden provocar complicaciones potencialmente mortales. El cirujano pediatra de INDISA recomienda estar muy atento a los síntomas.

Cuando la hernia inguinal se asoma y protruye (sobresale) en la región inguinal puede producir:

Un bulto en la zona del pubis.
Molestias cuando se tose o se hace esfuerzo físico.
Dolor o ardor localizado.
Imposibilidad de moverse en muchos casos.
Sensación de pesadez o arrastre en la ingle.
“Lo peligroso es dejar este aumento de volumen y no realizar un tratamiento oportuno, debido al daño del intestino”, advierte el Dr. José Miguel Herrera. “Pero generalmente, cuando se presenta este aumento de volumen, este se sigue presentando en el tiempo, primero ante grandes esfuerzos y luego frente a cualquier movimiento”, añade.

En recién nacidos o en niños, puede ser que la hernia solo sea visible cuando estos lloran, tosen o tienen evacuación intestinal. Se debe estar atento si están más irritables o tienen más apetito de lo normal. “La mayoría de las veces son los padres los que evidencian un aumento de volumen inguinal cuando los están bañando o vistiendo, pero también sus pediatras tratantes visualizan este aumento de volumen”, aclara el Dr. Herrera.

¿Cómo no confundirlas?

Existen otras afecciones que pueden producir síntomas y molestias parecidas a las de las hernias inguinales, como aumentos de volumen de la región inguinal, ganglios inflamados, testículos inguinales altos o hematomas por golpes. Sin embargo, es importante poder distinguirlas, ya que las consecuencias de alguna de ellas pueden ser muy diferentes a las primeras.

«Las hernias inguinales son muy características por su ubicación (conducto inguinal hasta el escroto en algunos casos), su condición de protruir o asomarse con el esfuerzo físico y su sensación a la palpación de algo blando», especifica el cirujano pediatra de Clínica INDISA, José Miguel Herrera.

Prevención

Si bien no es posible prevenir el defecto congénito, sí se puede reducir la tensión en los tejidos y los músculos abdominales:

Manteniendo un peso saludable: con ejercicios y un buen plan alimentario.
Incorporando más alimentos ricos en fibra: como frutas, vegetales y cereales integrales.
Evitando levantar objetos pesados o hacerlo con cuidado: doblando las rodillas, no la cintura.

¿La única solución a una hernia inguinal es la cirugía?

“La hernia inguinal del niño siempre es quirúrgica», enfatiza el Dr. José Miguel Herrera.

Según el cirujano pediatra de INDISA, la hernia inguinal en niños siempre requiere tratamiento quirúrgico, ya que el conducto que permanece abierto no se cierra en forma espontánea. La intervención se realiza con anestesia general en modalidad ambulatoria, sin necesidad de hospitalización nocturna.

El procedimiento consiste en acceder al conducto inguinal, separar el saco herniario de estructuras importantes (vasos espermáticos y conducto deferente en varones) y cerrar el defecto con puntos a nivel del anillo inguinal profundo. La recuperación es rápida y con mínimas molestias. El paciente debe permanecer una semana en casa, en ambiente tranquilo, y evitar actividad deportiva durante un mes. El doctor Herrera advierte que el riesgo principal de las hernias inguinales es el atascamiento del intestino en el saco herniario. “Si no se opera puede producir lesiones intestinales graves que complican el estado general del niño”, puntualiza.

Los riesgos de la cirugía son muy bajos, debido a lo protocolizados que están estos procedimientos. Las probabilidades de infección o que vuelva a salir la hernia son muy bajas.

Factores de riesgo

“El esfuerzo físico o deporte extremo no es un factor de riesgo”, aclara el Dr. José Miguel Herrera de Clínica INDISA. “El esfuerzo solo mostrará una condición que ya existe”, añade.

La prematurez es el factor más frecuente que aumenta la probabilidad de hernias inguinales, pero no es el único. Existen otras condiciones que también pueden contribuir al desarrollo de una:

Sexo masculino: los hombres tienen ocho veces más probabilidades de padecer una hernia inguinal que las mujeres.
Antecedentes familiares: si algún familiar cercano padece una hernia inguinal, el riesgo de desarrollarla aumenta.
Hernia inguinal previa: la reparación de la hernia puede dejar la zona más vulnerable a debilitarse nuevamente.

¿Cuándo consultar?

Es muy importante consultar en caso de que la hernia cambie su color o el bulto se vuelva doloroso al costado. Clínica INDISA te invita a informarte más acerca de esta condición, especialmente si ves que tu hijo tiene alguno de los síntomas descritos.

Recuerda que la “pelotita” puede ser más evidente cuando el niño tose o está de pie, y generalmente la puedes sentir si pones tu mano en la zona comprometida. En caso de consulta, puedes visitar cualquiera de nuestras sedes en Providencia o Maipú.

 

 

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