
Desde una fuerte picazón, pasando por náuseas, vómitos y desmayos, en los casos más severos, pueden ser algunos de los síntomas en caso de tener contacto directo, debido a su alta toxicidad. Es necesario tomar resguardos para evitar que quien ayude también pueda verse perjudicado.
La presencia de fragata portuguesa (Physalia physalis) en diversas playas del país ha motivado una alerta sanitaria debido al alto riesgo que representa para la salud de las personas. El contacto directo con este organismo marino puede provocar desde dolor intenso y lesiones cutáneas, hasta síntomas más graves como náuseas, vómitos, mareos, desmayos e incluso dificultad respiratoria, por lo que las autoridades han reforzado el llamado a extremar las medidas de prevención.
Desde la carrera de Enfermería del campus Casona de la Universidad Andrés Bello, su directora, Marcela Díaz Fluhmann, explicó que “la fragata portuguesa no es una medusa, sino un sifonóforo, es decir, una colonia de organismos que actúan como un solo ente y poseen una elevada toxicidad. Se reconoce por su color azul violáceo, un flotador que puede alcanzar hasta 20 centímetros y tentáculos que se extienden por varios metros. Incluso muerta, puede seguir liberando toxinas durante semanas”.
Recomendaciones por contacto
La académica recalcó que el Ministerio de Salud ha sido enfático en señalar que este organismo no debe tocarse en ninguna circunstancia, ni viva ni muerta. “La manipulación, incluso con guantes u objetos improvisados, puede resultar peligrosa, ya que sus tentáculos permanecen activos y son capaces de provocar lesiones cutáneas dolorosas, similares a un “latigazo”, con enrojecimiento, inflamación y dolor inmediato”, explica.
Entre las medidas preventivas, se recomienda “no ingresar al mar cuando exista presencia confirmada de fragata portuguesa, evitar cualquier tipo de contacto directo y caminar por la arena utilizando zapatillas o sandalias para prevenir encuentros accidentales”, recomienda y agrega que “no se aconseja intentar moverla ni retirarla, ya que esta acción aumenta el riesgo tanto para la persona afectada como para quien intenta ayudar”
En caso de contacto, la directora de Enfermería UNAB indicó que “se debe salir de inmediato del agua y lavar la zona afectada únicamente con agua de mar o suero fisiológico. El uso de agua dulce está contraindicado, ya que provoca la ruptura de los nematocistos que permanecen en la piel, liberando más veneno y agravando la lesión. Posteriormente, los tentáculos visibles deben retirarse raspando suavemente con un objeto rígido, como una tarjeta, evitando siempre el uso de las manos”.
Además, se debe evitar frotar la piel con toallas, arena o manos, ya que esto puede extender la lesión. Si se dispone de vinagre blanco doméstico, puede aplicarse durante 15 a 30 minutos para ayudar a inactivar los nematocistos restantes.
Primeros auxilios y mitos
Al momento de prestar los primeros auxilios, primero es necesario desterrar mitos arraigados, como aplicar orina, alcohol, limón u otros “remedios caseros”, prácticas que solo empeoran el daño.
Respecto a quienes prestan ayuda, se enfatiza que deben evitar el contacto directo con los tentáculos y “se recomienda trasladar a la persona afectada a un recinto asistencial cuando la lesión abarque una zona extensa del cuerpo, existan síntomas como dificultad respiratoria, náuseas, vómitos, mareos, desmayos o dolor intenso, o si se trata de niños, adultos mayores, embarazadas o personas con enfermedades crónicas”, refuerza la docente.




