
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó la muerte del ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de Irán, a través de una publicación en Truth Social. En su mensaje, lo calificó como “una de las personas más perversas de la historia” y sostuvo que el hecho representa una acción de justicia para diversas víctimas atribuidas a su liderazgo.
El mandatario estadounidense afirmó que Jamenei no logró evadir los sistemas de inteligencia ni los mecanismos de rastreo empleados en coordinación con Israel. Según indicó, en el operativo también murieron otros dirigentes iraníes. Trump aseguró además que las operaciones militares continuarán con bombardeos “intensos y precisos” durante el tiempo que sea necesario para alcanzar el objetivo declarado de paz en Medio Oriente y el mundo.
Jamenei ejercía como guía espiritual de Irán desde 1989, cuando asumió como sucesor del ayatolá Ruholá Jomeiní. Durante casi 37 años, mantuvo una posición central en la estructura política del país, con autoridad como comandante supremo de las Fuerzas Armadas y una influencia determinante sobre instituciones clave como el Poder Judicial y el Parlamento.
En medio de preocupaciones por su seguridad, el líder religioso había designado recientemente a varios dirigentes como posibles administradores del Estado iraní. Entre ellos figura el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Lariyani.
Reconocido por su turbante negro y su barba blanca, Jamenei sostuvo durante décadas un equilibrio entre distintas facciones políticas internas, evitando la concentración excesiva de poder en un solo sector desde su ascenso al liderazgo el 4 de junio de 1989.




