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Irán habría agotado la mitad de sus misiles mientras se intensifican los bombardeos sobre Teherán

 

Teherán vivió una madrugada marcada por intensos bombardeos contra el centro de la ciudad, en uno de los ataques más severos registrados en la capital iraní desde que comenzó el conflicto armado hace siete días entre Irán, Estados Unidos e Israel.

Durante la noche, el Ejército israelí informó el inicio de una “amplia oleada” de ataques contra infraestructura vinculada al régimen iraní. Frente a esta ofensiva, Teherán respondió con una nueva serie de lanzamientos de misiles, aunque hasta el momento no se han reportado daños ni víctimas.

En medio de esta escalada, reportes citados por medios internacionales señalan que los servicios de inteligencia israelí-estadounidenses estimaban que, al momento del asesinato del ayatolá Ali Jamenei, Irán disponía de aproximadamente 1.000 misiles balísticos almacenados.

No obstante, las mismas evaluaciones indican que la República Islámica ya habría utilizado cerca de la mitad de ese arsenal, sin considerar los misiles que habrían sido destruidos en tierra durante los bombardeos.

Desde Israel señalaron que durante los tres primeros días del conflicto lograron interceptar cerca de 200 misiles lanzados desde Irán, cifra que hacia el jueves podría haber aumentado hasta los 300.

Aunque existe la posibilidad de que el país persa disponga de más armamento no revelado, las operaciones conjuntas de Estados Unidos e Israel han buscado reducir al máximo la capacidad iraní para emplear estos sistemas.

Una de las principales estrategias ha sido atacar los lanzadores de misiles. Según reportes, cada vez que se detecta uno de estos sistemas, aviones de combate intentan destruirlo, generalmente con éxito.

Ante esta situación, Irán habría comenzado a utilizar lanzadores subterráneos. Si bien estas instalaciones se encuentran protegidas, su carácter fijo facilita su localización. En los últimos días, bombarderos estadounidenses B-2 y B-1 han participado en operaciones dirigidas contra estas posiciones.

Tras los ataques iniciados a fines de febrero, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que Irán tenía capacidad para producir cerca de 100 misiles balísticos y miles de drones suicidas al mes.

El jefe de la diplomacia estadounidense señaló además que el objetivo de la denominada Operación Furia Épica es impedir que Irán utilice misiles balísticos para amenazar a países vecinos, así como a bases y fuerzas estadounidenses en la región.

Rubio sostuvo que la ofensiva busca destruir tanto la capacidad de lanzamiento como la de producción de este tipo de armamento, agregando que incluso si se produjera un cambio de gobierno en Irán, el país no contaría con estas armas para representar una amenaza en el futuro cercano.

Por su parte, el Comando Central del Ejército de Estados Unidos informó que los ataques iraníes con misiles y drones han disminuido significativamente en las últimas horas.

El almirante Brad Cooper, jefe de dicho comando, indicó que los ataques con misiles balísticos se redujeron en un 90%, mientras que los ataques con drones descendieron en un 83% respecto del inicio de las hostilidades.

Durante una conferencia de prensa conjunta con el secretario de Guerra, Pete Hegseth, Cooper explicó que esta disminución responde a que las fuerzas estadounidenses e israelíes han destruido de manera sostenida las defensas aéreas iraníes en los últimos días, mientras continúan identificando nuevos objetivos militares dentro del territorio iraní.

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