VIDA & SALUD

Si dejo de fumar, ¿igual puedo tener cáncer de pulmón?

Para quienes fuman, dejar este hábito es, probablemente, una de las decisiones más difíciles e importantes para su salud. Sin embargo, muchas personas que han logrado este gran paso se preguntan si el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón desaparece completamente o cuánto tiempo debe pasar para sentirse seguros o estar “limpios”.

El tabaquismo es el principal factor de riesgo para desarrollar esta enfermedad, siendo responsable de aproximadamente el 85% de los casos, según un estudio publicado en Science Direct. Afortunadamente, dejar de fumar tiene efectos positivos inmediatos en la salud pulmonar.

La experta en tabaquismo de Clínica INDISA, Dra. María Paz Corvalán, recalca que «cuando una persona deja de fumar, su riesgo de desarrollar cáncer de pulmón comienza a disminuir gradualmente. Sin embargo, es importante entender que esta reducción es progresiva y depende de varios factores, como la duración e intensidad del hábito de consumo previo».

Recomendaciones para la detección de cáncer de pulmón

La detección temprana es fundamental para aumentar las posibilidades de tratamiento exitoso del cáncer pulmonar. «Actualmente, recomendamos realizar tomografías computarizadas de baja dosis como método de screening en personas de alto riesgo. Esta tecnología permite detectar nódulos pulmonares cuando aún son muy pequeños y asintomáticos, aumentando significativamente las posibilidades de curación», puntualiza la especialista.

¿Quiénes deben revisarse?

  • Personas entre 50 y 80 años.

  • Con historial de tabaquismo de, al menos, 20 «paquetes-año» (equivalente a 1 paquete diario durante 20 años).

  • Fumadores actuales o exfumadores que dejaron el hábito hace menos de 15 años.

Para garantizar una detección oportuna, se recomienda realizar los exámenes de screening en forma anual. Es importante destacar que esta frecuencia puede ajustarse individualmente según los hallazgos encontrados en estudios previos, el perfil genético del paciente, la intensidad y duración del tabaquismo, exposiciones ambientales adicionales u otros factores de riesgo específicos que el especialista evaluará en cada caso particular.

Síntomas que no debes ignorar

Aun dejando de fumar, es importante mantenerse alerta ante posibles síntomas que podrían indicar cáncer de pulmón:

Respiratorios

  • Tos persistente que no mejora en 3-4 semanas.

  • Cambios en una tos crónica (mayor frecuencia o intensidad).

  • Dificultad para respirar o sensación de falta de aire.

  • Silbidos o ronquidos al respirar.

  • Expulsión de flemas con sangre, incluso en pequeñas cantidades.

Generales

  • Dolor torácico que aumenta con la respiración profunda o la tos.

  • Infecciones respiratorias recurrentes (bronquitis, neumonía).

  • Pérdida de peso sin causa aparente.

  • Fatiga extrema.

  • Ronquera persistente.

¿Puedo prevenir el cáncer de pulmón después de dejar de fumar?

Aunque fumar aumenta el riesgo de desarrollar cáncer pulmonar, incluso años después de dejar el hábito, existen estrategias que pueden ayudar a reducir este riesgo. La Dra. María Paz Corvalán aclara que «la prevención del cáncer de pulmón después de dejar de fumar debe centrarse en fortalecer la salud pulmonar y el sistema inmunológico. Además, es fundamental evitar otros factores de riesgo que podrían potenciar el daño previo causado por el tabaco».

Por esto, recomienda consumir cinco porciones de frutas y verduras al día, buscar activamente antioxidantes en alimentos como el tomate o los cítricos, y dejar de lado los productos ultraprocesados. Esto funciona mucho mejor si se mueve el cuerpo: caminar o nadar al menos 2 horas y media a la semana marca una diferencia real en cómo respiramos. Pero el cuidado no es solo interno, también hay que ser conscientes de lo que nos rodea, evitando lugares con humo de terceros o ambientes con contaminantes industriales como el asbesto y el radón.

¿Qué le sucede al cuerpo cuando dejas de fumar?

La recuperación del organismo tras abandonar el tabaco es un proceso que comienza apenas 20 minutos después del último cigarrillo, cuando la presión arterial y el pulso empiezan a normalizarse. A las 12 horas, el nivel de monóxido de carbono en sangre ya retorna a valores normales. Entre 2-3 días, mejoran notablemente el gusto y el olfato, mientras las terminaciones nerviosas inician su regeneración. Después de 2-3 semanas, la circulación sanguínea se optimiza y la función pulmonar puede aumentar hasta un 30%. Entre 1-9 meses, los cilios bronquiales se regeneran progresivamente, reduciendo la tos y la dificultad respiratoria. Al año, el riesgo de enfermedad coronaria disminuye a la mitad. De 5 a 10 años después de dejar de fumar, el riesgo de accidente cerebrovascular se equipara al de una persona que nunca fumó. Finalmente, entre 10-15 años, el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón se reduce significativamente, siendo entre un 30 y 50% menor comparado con quien continúa fumando.

Dejar de fumar no es solo cuestión de voluntad, sino una adicción compleja que requiere un abordaje integral. «Nuestros programas combinan terapia psicológica, apoyo farmacológico y seguimiento médico especializado, multiplicando las probabilidades de éxito y facilitando la detección temprana de complicaciones pulmonares», recalca la experta en tabaquismo de Clínica INDISA, Dra. María Paz Corvalán.

Si estás pensando en dar este paso por su salud, recuerde que nunca es tarde para dejar el tabaco, y que con el apoyo adecuado su cuerpo podrá experimentar todos los beneficios de la recuperación

Recuerda que Clínica INDISA tiene un equipo médico que puede ayudarte a prevenir y detectar tumores de manera temprana.

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