
Los habitantes de las principales ciudades de Rusia han comenzado a adaptarse a una vida con acceso limitado a internet móvil, luego de que las autoridades aplicaran bloqueos intermitentes en las redes de telefonía durante los últimos diez días. La medida ha sido justificada por motivos de seguridad ante posibles ataques con drones ucranianos.
La interrupción del servicio ha generado críticas y comentarios entre los usuarios en redes sociales, donde algunos han ironizado con la situación aludiendo al presidente Vladímir Putin, conocido por su escaso uso de teléfonos móviles. Mientras tanto, diversos medios de comunicación, incluidos algunos cercanos al gobierno, sostienen que el Kremlin podría estar preparando una eventual desconexión más amplia de la red global, en un modelo similar al sistema de control de internet aplicado en China.
El conflicto en Ucrania ha impulsado cambios en los hábitos digitales dentro del país, en un contexto marcado por restricciones informativas y censura oficial. En ese marco, hace pocas semanas se aprobó una ley que permite al mandatario ordenar a los servicios de seguridad el bloqueo de la red móvil cuando lo considere necesario.
Las restricciones, que durante el último año ya se habían aplicado en diversas regiones del país, comenzaron a sentirse con mayor fuerza en Moscú y San Petersburgo desde el pasado 5 de marzo. En sectores céntricos de ambas ciudades, el acceso a internet móvil dejó de funcionar repentinamente, afectando a los principales operadores del país.
La situación ha generado complicaciones en múltiples actividades cotidianas. Trabajadores independientes, transportistas, repartidores y pequeños empresarios han visto dificultadas sus labores al depender de la conectividad para coordinar servicios o realizar pagos electrónicos. Incluso en comercios y supermercados se han registrado problemas con terminales de pago, mientras que muchas redes públicas de wifi en cafés y restaurantes también han dejado de operar.
La molestia entre los residentes ha ido en aumento, especialmente en áreas donde tampoco es posible acceder a portales de noticias ni a servicios bancarios desde estaciones del metro u otros espacios públicos. Empresarios locales advierten que las pérdidas económicas ya se cuentan en decenas de millones de dólares.
Ante este escenario, muchos usuarios han optado por volver al internet por cable, considerado actualmente el medio más estable para mantener la conexión en medio de las restricciones.
Especialistas señalan que las autoridades estarían probando un sistema basado en “listas blancas”, que permitiría mantener operativos únicamente aquellos recursos aprobados por los servicios de seguridad, incluso durante interrupciones del acceso general a la red móvil.
Según reportes recientes, estas listas incluyen medios de comunicación estatales, organismos gubernamentales, redes sociales oficiales, plataformas de comercio electrónico, cadenas de comida rápida y algunos servicios públicos. En cambio, quedarían excluidos diversos medios, instituciones y servicios occidentales.
El sistema habría comenzado a aplicarse parcialmente en la capital rusa durante los últimos días, de acuerdo con fuentes del sector tecnológico citadas por medios locales.
En paralelo, el uso de redes privadas virtuales (VPN), consideradas una de las pocas alternativas para sortear la censura digital, también enfrenta crecientes restricciones. Autoridades han advertido que estas herramientas podrían no ser efectivas para acceder a servicios bloqueados por el gobierno.
La falta de conectividad ha impulsado además un retorno a métodos de comunicación más tradicionales. Los mensajes de texto y las llamadas telefónicas han vuelto a ganar protagonismo, especialmente después de que en 2025 se bloqueara la función de llamadas en aplicaciones de mensajería como WhatsApp y Telegram.
En ese contexto, el mercado de dispositivos analógicos ha experimentado un repunte. Las ventas de walkie-talkies y buscapersonas han aumentado considerablemente, mientras que librerías y papelerías han registrado un alza significativa en la compra de guías, atlas y mapas de carreteras.
También se ha observado un incremento en la reinstalación de líneas de telefonía fija en los hogares, utilizadas por muchos ciudadanos para mantener la comunicación con familiares y conocidos dentro y fuera del país.




