
En medio del conflicto en Medio Oriente y su impacto en los mercados energéticos globales, la Asociación de Empresas de Gas Natural (AGN) afirmó que el sistema chileno cuenta con condiciones estructurales que le permiten enfrentar escenarios de incertidumbre externa.
Desde el gremio explicaron que el abastecimiento nacional se sustenta en un modelo mixto que combina importaciones a través de gasoductos con Argentina —que representan cerca del 60% del total— y el ingreso de gas natural licuado (GNL) mediante buques provenientes de diversos países. Estos últimos arriban a terminales de regasificación ubicados en Mejillones, en la zona norte, y en Quintero, en la zona central.
El presidente ejecutivo de AGN, Carlos Cortés, destacó que esta doble vía de suministro otorga flexibilidad operativa frente a un contexto de alta volatilidad en los mercados internacionales.
Asimismo, el dirigente explicó que el abastecimiento de GNL en Chile se basa mayoritariamente en contratos de mediano y largo plazo, muchos de ellos asociados al indicador Henry Hub de Estados Unidos, lo que contribuye a amortiguar el impacto de las variaciones del mercado spot internacional.
En esa línea, sostuvo que esta estructura permite reducir la exposición del país a fluctuaciones bruscas de corto plazo, a diferencia de otros mercados más dependientes de precios inmediatos.
Desde la asociación también indicaron que los actuales niveles de inventario de gas natural, junto con los embarques ya programados, permiten asegurar condiciones normales de abastecimiento en el corto plazo para los distintos sectores de consumo.
Finalmente, el gremio enfatizó que, si bien Chile no está ajeno a las dinámicas globales, la integración regional, la diversificación de fuentes y los contratos vigentes fortalecen la capacidad del país para enfrentar escenarios energéticos complejos.




