
Una masiva afluencia de automovilistas se ha registrado en estaciones de servicio a lo largo del país, luego del anuncio de una histórica alza en el precio de los combustibles que comenzará a regir este jueves 26 de marzo.
Durante la noche del lunes, largas filas de vehículos se repitieron en diversas bencineras, en un intento por anticiparse al incremento de 370 pesos por litro en las bencinas y de 580 pesos en el diésel.
Actualmente, el litro de bencina de 93 octanos promedia los 1.102 pesos, valor que ascenderá a 1.472 pesos una vez aplicada la nueva tarifa. En el caso del diésel, el alza proyectada también genera inquietud, especialmente entre transportistas y conductores habituales, debido a su impacto directo en los costos operacionales.
Los nuevos precios entrarán en vigencia tras la publicación del decreto correspondiente y los cálculos oficiales de la Comisión Nacional de Energía.
En este contexto, el fiscal nacional, Ángel Valencia, advirtió sobre un eventual riesgo de contrabando de combustible a raíz de las alzas, aunque precisó que la medida responde a factores internacionales y no a decisiones arbitrarias.
Paralelamente, el Gobierno elaboró una minuta interna para coordinar el discurso de sus autoridades frente a esta situación. En el documento se establece una estrategia comunicacional que atribuye el incremento a factores externos, como el conflicto en Medio Oriente, además de la situación fiscal heredada de la administración anterior.
La minuta busca ordenar las vocerías oficiales ante el impacto ciudadano de la medida, en medio de un escenario marcado por la presión sobre los precios y la alta demanda en las estaciones de servicio.



