
Santiago, 06 de abril de 2026. En el marco del Día Mundial de la Actividad Física, especialistas alertan sobre el preocupante nivel de sedentarismo en Chile, especialmente en niños y adolescentes. Según la Encuesta Nacional de Actividad Física y Deporte 2024, el 73,6% de los niños, niñas y adolescentes no alcanza las recomendaciones mínimas de movimiento diario, lo que podría tener consecuencias a largo plazo en su salud.
“En Chile tenemos un problema grave con el sedentarismo. Alrededor de un 50% de los adultos no alcanza a cumplir las recomendaciones hechas por la OMS y esta cifra es aún peor en niños, solo el 26,4% de los niños y adolescentes entre 5 y 17 años logra las recomendaciones de la OMS, lo que podría impactar directamente en su salud futura”, explica la nutrióloga de Clínica INDISA, Paula Vergara.
Un problema que va más allá del deporte
El sedentarismo no se limita únicamente a la falta de ejercicio estructurado, sino que responde a un estilo de vida cada vez más inactivo.
“Lamentablemente esto no solo tiene que ver con la actividad física planificada, sino también con que tenemos un estilo de vida muy sedentario: trabajos donde pasamos sentados, jornadas escolares extensas y actividades recreativas centradas en pantallas. Todo esto está generando una población con menor masa muscular, baja masa ósea y una reducida capacidad cardiovascular”, advierte la especialista.
Impacto en la salud: una amenaza silenciosa
La falta de actividad física tiene consecuencias directas en la salud metabólica y aumenta el riesgo de enfermedades crónicas.
“Existe una relación clara entre el sedentarismo y enfermedades como la diabetes, algunos tipos de cáncer y, especialmente, las enfermedades cardiovasculares, que siguen siendo la principal causa de muerte en nuestro país. Si no intervenimos ahora, en el futuro veremos un aumento significativo de estas patologías”, agrega Vergara.
¿Qué está pasando con los más jóvenes?
Uno de los principales focos de preocupación es el nivel de inactividad en niños y adolescentes, quienes están en una etapa clave para el desarrollo físico.
El Dr. Juan José Valderrama, presidente del Comité de Cirugía de Rodilla y Medicina Deportiva de la Sociedad Chilena de Ortopedia y Traumatología (SCHOT)y traumatólogo de Clínica INDISA, advierte que la falta de movimiento en edades tempranas tiene consecuencias que pueden extenderse durante toda la vida.
“La actividad física en niños y adolescentes es fundamental para el desarrollo físico y psíquico de estos individuos en formación; previene enfermedades y favorece un adecuado desarrollo musculoesquelético. La inactividad se asocia a menor desarrollo de masa ósea y muscular, dentro de muchas otras consecuencias, lo que puede traducirse en mayor riesgo de lesiones, problemas articulares e incluso fragilidad a mayor edad”, señala.
¿Cuánto deberíamos movernos?
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS):
Niños y adolescentes: al menos 60 minutos diarios de actividad física moderada a vigorosa.
Adultos: entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física moderada.
Sin embargo, gran parte de la población no alcanza estos niveles.
Claves para combatir el sedentarismo
Los especialistas coinciden en que el cambio debe comenzar con pequeñas acciones cotidianas:
Reducir el tiempo frente a pantallas
Incorporar pausas activas durante el día
Fomentar el juego al aire libre en niños
Preferir desplazamientos activos, como caminar o andar en bicicleta
Establecer rutinas de actividad física familiar
“No se trata solo de hacer deporte, sino de incorporar el movimiento como parte de la vida diaria. Mientras antes se generen estos hábitos, mayor será el impacto en la salud a largo plazo”, concluye el traumatólogo de Clínica INDISA.
El sedentarismo se ha convertido en uno de los principales factores de riesgo para la salud a nivel global. En Chile, su impacto ya es evidente y podría intensificarse si no se toman medidas.
Promover la actividad física no solo mejora la calidad de vida individual, sino que también representa una estrategia clave para prevenir enfermedades y reducir la carga sobre el sistema de salud en el futuro.




