
El mercado de pantallas superiores a las 100 pulgadas, que hace un par de años se movía en un terreno puramente experimental, hoy ya es una tendencia de consumo real y en alza constante. Según datos de la consultora Omdia, los envíos globales de estos equipos de «súper gran tamaño» apenas rozaban las 600.000 unidades anuales, con la industria concentrada en el estándar de 75 a 85 pulgadas. Sin embargo, ese período marcó un «Big Bang» para la gran escala. El segmento de más de 98 pulgadas experimentó un crecimiento del 144,5% entre 2023 y 2025, rompiendo la inercia de una industria que parecía haber tocado techo en dimensiones.
Hoy, la escala de las 100 a las 115 pulgadas se ha convertido en el principal campo de batalla tecnológico. El motor de este cambio no es solo el deseo del consumidor, sino una revolución en la cadena de suministro. La producción en masa en fábricas de generación 10.5 (G10.5) ha permitido optimizar el corte de los sustratos de vidrio con un desperdicio mínimo frente a las antiguas plantas G8.5. Esta eficiencia industrial logró lo impensado: que un televisor de 115 pulgadas hoy tenga un valor de mercado equivalente al que tenía uno de 85 hace solo tres años. Pero el tamaño ya no basta. El usuario actual exige calidad de procesamiento e inteligencia artificial para asegurar que esos píxeles gigantes mantengan nitidez y no se vean borrosos.
La irrupción de este segmento ya no es una promesa de ferias tecnológicas como CES o ISE, que muchas veces se queda en el prototipo, sino una realidad financiera sólida. Se estima que el mercado de pantallas premium, que abarca tecnologías como OLED, QNED y Micro LED, mantendrá una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) cercana al 6,3% hasta el 2030. Este avance es impulsado por la adopción de arquitecturas modulares. Según un informe de Fortune Business Insights, el Micro LED irrumpirá con fuerza hacia el final de la década, permitiendo pantallas de más de 150 pulgadas con durabilidad inorgánica y un rendimiento que ya está desplazando definitivamente al proyector doméstico.
El televisor gigante ha ganado la partida al proyector gracias a un brillo superior y una instalación simplificada que no requiere salas oscuras. Además, su rol ha mutado: hoy es el centro de control del hogar inteligente. Plataformas como ThinQ de LG han convertido a estas pantallas en mapas interactivos donde se gestiona desde el consumo energético hasta la seguridad, integrando el ecosistema IoT en una sola interfaz.
Chile no es ajeno a esta tendencia, posicionándose como uno de los mercados regionales con mayor tasa de adopción. El sustento de este fenómeno se encuentra en las cifras del Servicio Nacional de Aduanas. Al analizar la Partida Arancelaria 8528 -que clasifica a los receptores de televisión y monitores- se identifica un fenómeno técnico denominado «Stock Build-up» (Acumulación de Stock) que precede a los grandes eventos deportivos.
Analizando estos datos se observa un comportamiento técnico irrebatible: un aumento sistemático en la importación de televisores OLED Y QNED, entre los meses de marzo y mayo de 2024. Este periodo de ‘carga de stock’ funciona como el indicador base que precede al boom de ventas en junio y julio, que fueron los meses de la Copa América y Eurocopa de ese año. El consumidor chileno ha consolidado un hábito de inversión post-pandemia donde prioriza mejorar su infraestructura doméstica por sobre otros gastos de entretenimiento externo, buscando una experiencia de «estadio en casa» que antes era exclusiva de recintos públicos.
La alta penetración de fibra óptica y la cultura gamer en el país son catalizadores clave, explica Yolanda Malavé, Brand Manager de Home Entertainment Solutions de LG Electronics Chile: «Hoy vemos como los hábitos de consumo de los usuarios en el país apuntan a pantallas de gran formato con tasas de refresco altas (144Hz o 165Hz) para su living. El mercado chileno ha demostrado ser un early adopter de éstas tecnologías en la región, que valora productos premium como OLED y QNED, que brindan inmersión y fluidez de movimiento en formatos y tamaños que antes se consideraban imposibles para un departamento o casa estándar”.
La proyección para los próximos años sugiere que la frontera de las 100 pulgadas será solo el nuevo punto de partida. A medida que la inteligencia artificial afectiva se integre en los procesadores, las pantallas gigantes aprenderán de los hábitos del espectador para ajustar no solo la imagen, sino el ambiente completo del hogar.




