
Un nuevo y masivo bombardeo ruso golpeó este domingo distintos puntos de Ucrania, dejando al menos cuatro personas fallecidas y cerca de un centenar de heridos, en uno de los ataques aéreos más intensos reportados en los últimos meses. Las autoridades ucranianas aseguraron que la ofensiva incluyó cientos de drones y decenas de misiles, entre ellos el avanzado sistema hipersónico Oréshnik.
De acuerdo con la Fuerza Aérea de Ucrania, el principal objetivo de la ofensiva fue la capital, Kiev. Según el balance entregado por las autoridades militares, Rusia desplegó un total de 690 sistemas de ataque aéreo, combinando drones y distintos tipos de misiles en una operación de gran escala.
Misiles balísticos y sistema hipersónico
En un primer informe, las fuerzas ucranianas detallaron que el ataque incluyó 54 misiles de crucero y más de 30 misiles balísticos. Sin embargo, posteriormente confirmaron además el uso del misil hipersónico Oréshnik, considerado uno de los sistemas estratégicos más modernos del arsenal ruso.
El portavoz de la Fuerza Aérea ucraniana, Yuri Ignat, explicó que el Oréshnik figuró dentro del operativo ofensivo y señaló que, según datos entregados previamente por Moscú, este sistema es capaz de desplazarse a velocidades de entre 2,5 y tres kilómetros por segundo.
La incorporación de este tipo de armamento elevó nuevamente las preocupaciones de las autoridades ucranianas respecto a la capacidad defensiva del país frente a ataques de alta complejidad.
Daños en viviendas, escuelas y museos
Tras el ataque, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, acusó a su homólogo ruso, Vladímir Putin, de continuar atacando infraestructura civil y denunció impactos directos en zonas residenciales.
Según indicó el mandatario, decenas de edificios habitacionales y establecimientos educacionales sufrieron daños producto de los bombardeos.
Además, aseguró que el Museo de Chernóbil quedó prácticamente destruido, mientras que otros recintos culturales también resultaron afectados, entre ellos el Museo Nacional de Arte.
El ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Andrí Sibiga, informó igualmente daños menores en las instalaciones del Ministerio de Asuntos Exteriores.
Moscú afirma que fue una represalia
Desde Rusia, en tanto, el Ministerio de Defensa confirmó el uso de diversos tipos de misiles durante la operación, incluido el sistema hipersónico Oréshnik. Sin embargo, sostuvo que los objetivos atacados correspondían a instalaciones militares.
La cartera señaló que el operativo fue ejecutado «en respuesta a los ataques terroristas de Ucrania contra objetivos civiles en Rusia».
En esa línea, el ex presidente ruso y actual subjefe del Consejo de Seguridad, Dmitri Medvédev, sostuvo que el ataque correspondía a una represalia por un reciente bombardeo contra una residencia estudiantil en Lugansk, territorio ocupado por fuerzas rusas.
Según Moscú, en ese episodio murieron 21 personas y más de 40 resultaron heridas. Ucrania, por su parte, ha negado cualquier responsabilidad en ese hecho.
Ucrania pide más apoyo internacional
Tras la magnitud del ataque, las autoridades ucranianas insistieron en la necesidad de fortalecer el respaldo militar y político de sus aliados.
El canciller Andrí Sibiga afirmó que este tipo de ofensivas demuestran la necesidad de aumentar la presión internacional sobre Moscú y reforzar las capacidades defensivas de Ucrania.
Entre las solicitudes planteadas, el gobierno ucraniano pidió más sistemas de defensa aérea para proteger el espacio aéreo, nuevas inversiones destinadas a su industria militar y mayores medidas de presión política y económica sobre Rusia.
Asimismo, las autoridades reiteraron la necesidad de avanzar en decisiones relacionadas con la futura incorporación de Ucrania a la Unión Europea.




