
Aumenta el gasto por estudiante y la persistencia de brechas en la educación superior
La Superintendencia de Educación Superior presentó los resultados de su Tercer Estudio de Salud Financiera sobre Gastos y Costos en la Educación Superior 2012-2024, informe que ordena, transparenta y compara la estructura de gastos del sistema, incorporando cruces con datos de matrícula, dotación académica y niveles de acreditación institucional.
El estudio fue elaborado a partir de los estados financieros auditados presentados ante la Superintendencia y considera información de 120 instituciones con matrícula activa. La presentación del documento concluyó con un análisis a cargo de un panel de expertos integrado por Sonia Suárez, Cristóbal Villalobos y Carlos Cáceres.
Uno de los principales resultados es el gasto promedio por estudiante, indicador que refleja la inversión anual destinada a la formación. En 2024, el gasto total promedio alcanzó los 4,5 millones de pesos por alumno, lo que representa un incremento relevante respecto de los 2,9 millones registrados en 2012.
No obstante, el promedio evidencia profundas brechas entre subsectores. Las universidades estatales lideran el gasto con 8,2 millones de pesos por estudiante al año, seguidas por las universidades privadas pertenecientes al CRUCh, con 7,2 millones. Las universidades privadas no CRUCh se ubican en torno al promedio del sistema, mientras que el subsistema técnico-profesional presenta los niveles más bajos, entre 2 y 2,3 millones de pesos por estudiante.
El informe también analiza la evolución de la matrícula en instituciones con salud financiera vulnerable. En la clasificación de 2025, 25 instituciones se encuentran en esta condición, equivalentes al 20,3% del total analizado. El grupo está compuesto por 10 universidades, 8 institutos profesionales y 7 centros de formación técnica.
Pese a ello, el impacto sobre la matrícula total resulta acotado. Los estudiantes asociados a estas instituciones suman 42.741 personas, lo que representa el 3,3% de la matrícula total de pregrado. De ese total, 29.579 pertenecen a universidades, 9.100 a institutos profesionales y 4.062 a centros de formación técnica. El estudio además constata una caída sostenida de esta matrícula en comparación con años anteriores.
En cuanto a la estructura del gasto, el informe señala que en 2024 el sistema destinó aproximadamente 6,2 billones de pesos en gasto total. De esa cifra, 3,7 billones correspondieron a remuneraciones, 1,8 billones a gastos de administración y ventas, y cerca de 576 mil millones a otros gastos operacionales.
Las remuneraciones concentran cerca del 59% del gasto total, aunque con diferencias relevantes según tipo de institución. Las universidades estatales destinan el mayor porcentaje, con cerca de un 69%, mientras que las universidades privadas y privadas CRUCh se sitúan entre el 55% y el 58%. En el subsistema técnico-profesional, la proporción fluctúa entre el 49% y el 53%.
El superintendente de Educación Superior, José Miguel Salazar, sostuvo que el informe refleja que “no existe una sola educación superior en Chile, sino múltiples realidades conviviendo bajo un mismo marco regulatorio”. Añadió que, aunque persisten instituciones con fragilidad financiera, la proporción de estudiantes expuestos ha disminuido y que el sistema, en su conjunto, muestra capacidad de recuperación tras el impacto registrado entre 2019 y 2021.
Finalmente, indicó que el estudio busca transparentar cifras, ordenar comparaciones y aportar evidencia para una discusión informada sobre financiamiento, calidad y sostenibilidad del sistema de educación superior.




