
El Gobierno elaboró una minuta de uso interno para coordinar el discurso de sus autoridades frente al alza de los combustibles, medida que desde el jueves 26 de marzo incrementa el precio de la bencina en 370 pesos por litro y del diésel en 580 pesos.
El documento establece una estrategia comunicacional destinada a abordar el impacto de esta alza, la cual es atribuida a factores externos como la guerra en Medio Oriente, así como a la situación fiscal heredada de la administración anterior.
En el texto se instruye a ministros, subsecretarios y voceros a estructurar sus declaraciones bajo un esquema definido como “triángulo”: reconocer la situación, aludir a la herencia recibida y exponer las medidas adoptadas. Asimismo, se advierte evitar expresiones que puedan generar alarma, como calificar el escenario de “grave”, recomendando en su lugar señalar que existe “un desafío real” acompañado de un plan concreto.
La minuta también contempla respuestas ante eventuales cuestionamientos de la oposición, estableciendo lineamientos específicos. Frente a críticas por un supuesto beneficio a sectores de mayores ingresos, se orienta destacar que el plan gubernamental prioriza el transporte público y la parafina, en beneficio de los sectores más vulnerables, además de instruir explícitamente no mencionar empresas ni grupos de altos ingresos en este contexto.
En caso de acusaciones sobre falta de planificación, el documento recomienda no limitarse a referencias a la gestión anterior, sino acompañar siempre las respuestas con medidas concretas impulsadas por el Ejecutivo. Asimismo, se sugiere enfrentar cuestionamientos sobre la preparación del Gobierno destacando la rapidez de reacción, claridad en el diagnóstico y capacidad de decisión.
El texto también define roles diferenciados entre el Ejecutivo y los parlamentarios oficialistas. Mientras las autoridades de Gobierno deben centrarse en soluciones, con un tono “sereno, firme y empático”, los legisladores deben abordar las responsabilidades, utilizando un enfoque “indignado pero técnico”.
Dentro de las directrices, se incluye una “lista roja” de errores a evitar, como improvisar cifras, realizar ataques personales a figuras de la administración anterior o evidenciar incertidumbre ante los medios de comunicación.
Finalmente, la minuta propone un cierre común para las vocerías, enfatizando un mensaje orientado a la unidad frente al escenario internacional y la situación económica. No obstante, advierte que el principal riesgo comunicacional es que la percepción pública se centre en el alza de los combustibles, en lugar del enfoque gubernamental de protección a los sectores más vulnerables.



