
Desde este jueves 26 de marzo comenzaron a regir en Chile los nuevos precios de los combustibles, marcando uno de los ajustes más significativos de las últimas décadas, según han advertido autoridades y expertos del sector.
De acuerdo con el informe semanal de la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP), la bencina de 93 octanos registró un alza de $392,2 por litro, mientras que la de 97 octanos aumentó $391,5. En tanto, el diésel experimentó el mayor incremento, con una subida de $580,3 por litro.
El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, explicó que este escenario responde al encarecimiento del petróleo a nivel internacional, en medio del conflicto en Irán. La autoridad precisó además que contener este fenómeno implicaría un costo fiscal cercano a los 140 millones de dólares por semana.
Con estos nuevos valores, las variaciones acumuladas alcanzan un 32% en la gasolina de 93 octanos, un 31% en la de 97 y un 62,2% en el diésel, lo que ha generado un fuerte impacto en el mercado interno.
Previo a la entrada en vigencia del ajuste, se registraron extensas filas en estaciones de servicio a lo largo del país. Desde la Asociación de Distribuidoras de Combustibles de Chile (Adico) informaron que el consumo llegó a multiplicarse entre tres y cinco veces en comparación con una jornada habitual, provocando en varios casos el rápido agotamiento de los inventarios disponibles.
Ante este escenario, el Gobierno anunció una serie de medidas orientadas a mitigar los efectos del alza. Entre ellas, se contempla el congelamiento de las tarifas del sistema de buses RED hasta diciembre de 2026, la entrega de un subsidio mensual de $100 mil a taxistas por un periodo de seis meses, y la habilitación de una línea de financiamiento preferencial a través de BancoEstado para la renovación de vehículos por unidades eléctricas.
Asimismo, se informó que el precio de la parafina será reducido al nivel registrado en febrero y se mantendrá congelado durante las estaciones de otoño e invierno. Esta medida se concretará una vez aprobado el proyecto que busca fortalecer el Fondo de Estabilización del Precio del Petróleo, elevando sus recursos desde los actuales 5 millones de dólares a 60 millones.




