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La logística pesada da un salto clave en el país: operaciones libres de diésel

La industria del transporte de carga pesada comienza a dar un paso decisivo hacia la eliminación total de los combustibles fósiles. A partir de esta semana, se iniciarán en Chile las primeras operaciones que combinan camiones eléctricos de alto tonelaje con sistemas de refrigeración sin diésel, permitiendo operar una cadena logística completamente eléctrica.

La iniciativa, impulsada por la compañía Trailer Logistics, combina el camión eléctrico Windrose —vehículo de carga pesada diseñado desde cero para operar con energía eléctrica y cubrir largas distancias— con sistemas de refrigeración Sunswap, que reemplazan los tradicionales motores diésel por baterías y generación solar para mantener la cadena de frío sin emisiones. En conjunto, ambas tecnologías permiten eliminar completamente el uso de diésel, tanto en el movimiento del camión como en el sistema que mantiene la carga refrigerada.

Hemos estado realizando pruebas en rutas reales con Walmart, entre Santiago y ciudades como La Serena y Concepción. Son recorridos exigentes, de más de 500 kilómetros y hasta nueve horas de duración, lo que nos ha permitido validar la operación y prepararnos para iniciar los viajes oficiales en estos mismos destinos”, explica Hernán Searle, Gerente General de Trailer Logistics.

Hasta ahora, incluso en camiones eléctricos, la refrigeración de la carga —clave para alimentos y productos sensibles— seguía dependiendo de motores diésel independientes. Este componente representaba una de las principales barreras para lograr una operación completamente libre de emisiones.

Hoy, el cambio es total: pasamos a una operación con cero emisiones, con mucha menos mantención y sin la necesidad de gestionar combustible. Es un sistema más seguro y mucho más eficiente”, agrega Searle.

Un modelo que comienza a escalar

Uno de los principales aprendizajes de las pruebas realizadas es el potencial de este modelo para optimizar la operación logística, incluso más allá de la reducción de emisiones. En muchos casos, los camiones realizan trayectos de ida, con carga refrigerada, y regresan vacíos, lo que permite aprovechar la generación solar durante el retorno para recargar el sistema.

En ciertas operaciones, el sistema podría llegar a ser completamente autónomo, sin necesidad de cargar ni electricidad ni diésel. Se consume energía en la ida, pero se devuelve generando energía en el trayecto de regreso”, explica el ejecutivo.

A diferencia de otras tecnologías emergentes, este tipo de operación no depende de infraestructura compleja para su implementación, lo que facilita su adopción en el corto plazo.

Esto ya empezó a escalar. No requiere infraestructura especial: funciona con electricidad trifásica estándar, disponible en prácticamente cualquier instalación industrial, por lo que es una solución que hoy ya se puede replicar”, cierra Hernán Searle.

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