
El Ministerio de Vivienda presentó una serie de modificaciones a la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones con el objetivo de reducir entre 10% y 15% el precio real de las viviendas nuevas, reactivar el sector inmobiliario y acelerar procesos en zonas afectadas por catástrofes.
La propuesta surge en un contexto de crisis en el rubro, marcado por una fuerte caída en la edificación, un déficit habitacional que supera las 500 mil viviendas y un stock de más de 100 mil unidades nuevas sin vender.
Según el documento, el valor de las viviendas ha aumentado un 126% real desde 2008, mientras que los salarios solo han crecido un 42%, situación que se atribuye en parte a regulaciones que encarecen el suelo, limitan la construcción y extienden los tiempos de aprobación de proyectos.
Entre las principales medidas destaca la extensión de la vigencia de los permisos de edificación de tres a seis años, además de suspender su cómputo cuando existan trámites pendientes en otros organismos del Estado.
Asimismo, se propone aumentar la densidad habitacional, reduciendo el factor de conversión de habitantes por hectárea a viviendas por hectárea, junto con flexibilizar las exigencias de estacionamientos en zonas cercanas a sistemas de transporte como Metro, trenes o corredores de buses.
El plan también contempla facilitar la figura de conjunto armónico, ampliando los beneficios en términos de constructibilidad y altura, y permitir que proyectos ya aprobados, pero aún no recepcionados, puedan acogerse a las nuevas normativas.
Adicionalmente, se incluyen disposiciones especiales para zonas de catástrofe, con el objetivo de agilizar autorizaciones y procesos técnicos a través del Serviu.
Desde el sector privado, la Cámara Chilena de la Construcción valoró la orientación de las medidas, aunque advirtió que su impacto dependerá de la redacción final y de su implementación.
En la misma línea, expertos del rubro inmobiliario señalaron que las iniciativas apuntan a factores clave como el alto costo del suelo, aunque recalcaron la importancia de avanzar con rapidez en su ejecución para evitar mayores niveles de incertidumbre en el mercado.
Con este paquete de cambios, el Ministerio busca dinamizar la oferta, reducir costos y reactivar un sector que enfrenta uno de los escenarios más complejos de los últimos años.




