
Con el paso de los años, los perros y gatos han ganado un lugar cada vez más relevante en los hogares, no solo como compañía, sino también como parte de un estilo de vida vinculado a la tenencia responsable. Más personas optan por integrarlos a su familia, brindándoles cuidados dentro del hogar, protección frente a las condiciones climáticas y rutinas de paseo y entrenamiento.
Diversas investigaciones han evidenciado que la presencia de mascotas, especialmente perros, puede tener efectos positivos en la salud de las personas. Entre los beneficios más destacados se encuentran niveles más bajos de presión arterial, menor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y una reducción en la mortalidad tras eventos como infartos o accidentes cerebrovasculares.
Estas conclusiones adquieren relevancia considerando que, a nivel global, cerca de 1.400 millones de adultos presentan presión arterial elevada y que las enfermedades cardiovasculares provocan más de 20 millones de muertes al año, de acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud.
Asimismo, una revisión de estudios publicada en 2019 determinó que tener un perro se asocia a un 24% menos de riesgo de muerte por cualquier causa en un periodo de diez años, lo que refuerza el vínculo entre mascotas y bienestar general.
El impacto positivo no se limita al plano físico. En el ámbito de la salud mental, especialistas destacan que convivir con animales puede mejorar el estado de ánimo, reducir la sensación de soledad y fomentar la interacción social. En ese contexto, el cardiólogo Dhruv Kazi relató que la adopción de su perro le permitió aumentar su actividad al aire libre, generar nuevos vínculos y enfrentar de mejor manera el aislamiento.
Desde el punto de vista científico, una de las principales explicaciones apunta al aumento de la actividad física en quienes tienen perros, debido a la necesidad de sacarlos a pasear. Un metanálisis realizado por el investigador Adrian Bauman en 2012 concluyó que gran parte de los dueños que pasean a sus mascotas cumplen con las recomendaciones de al menos 150 minutos semanales de ejercicio.
Sin embargo, los especialistas advierten que estos beneficios dependen en gran medida de la tenencia responsable. No todos los dueños mantienen rutinas activas, y en algunos casos, hábitos poco saludables pueden replicarse en las mascotas. La epidemióloga Tove Fall identificó que existe una relación entre enfermedades como la diabetes tipo 2 en perros y una mayor probabilidad de que sus dueños también la desarrollen.
En cuanto a la salud mental, los estudios coinciden en que los mayores beneficios se observan en personas que viven solas o enfrentan altos niveles de aislamiento, donde la compañía animal cumple un rol significativo.
Pese a que la comunidad científica aún no establece una relación causal definitiva —debido a variables como edad, contexto social o nivel socioeconómico—, existe consenso en que las mascotas pueden contribuir de manera relevante al bienestar, aun considerando los desafíos asociados a su cuidado y a los procesos emocionales que implica su pérdida.




