
A partir de los 30 años, el cuerpo comienza a experimentar cambios progresivos que impactan directamente en la salud y el rendimiento físico. Uno de los más relevantes es la pérdida de masa muscular, un proceso natural que, si no se aborda a tiempo, puede afectar el metabolismo, la fuerza y la calidad de vida.
En este contexto, especialistas coinciden en que el entrenamiento de fuerza cumple un rol clave no solo a nivel estético, sino también como herramienta preventiva para el bienestar a largo plazo.
“Con el paso de los años, mantener la masa muscular es fundamental para sostener un metabolismo activo, prevenir lesiones, asegurar la movilidad física y mejorar la funcionalidad en la vida diaria”, explica Fúlvia G. Hazarabedian, nutricionista de Bio Ritmo, gimnasio premium de Grupo Smart Fit.
Más músculo, mejor salud a largo plazo
Más músculo no solo implica mayor fuerza, sino también un impacto directo en la salud metabólica. Una adecuada masa muscular contribuye a mejorar la sensibilidad a la insulina, facilitar el control del peso corporal y reducir el riesgo de enfermedades asociadas al sedentarismo.
Además, el trabajo de fuerza permite mejorar la densidad ósea, la postura y la estabilidad, factores clave para mantener la autonomía con el paso del tiempo.
“Muchas personas comienzan a preocuparse por su salud cuando aparecen molestias o limitaciones. Sin embargo, el entrenamiento de fuerza es una herramienta preventiva que debería incorporarse mucho antes”, agrega la especialista.
Del hábito a la experiencia: el rol del estilo de vida
En términos generales, los especialistas recomiendan incorporar entrenamiento de fuerza al menos dos a tres veces por semana, priorizar una correcta técnica, asegurar una ingesta adecuada de proteínas y respetar los tiempos de descanso, con el fin de obtener resultados sostenibles en el tiempo. Sin embargo, uno de los principales desafíos sigue siendo lograr que estos hábitos se mantengan en el largo plazo.
En ese contexto, hoy el bienestar también se está vinculando a experiencias más amplias, donde el ejercicio deja de ser una obligación y pasa a integrarse como parte del estilo de vida. En esa línea, Bio Ritmo ha comenzado a estar presente en espacios culturales, participando en instancias como Piknic Electronic, donde se desarrollan actividades como sesiones de ejercicio al aire libre, acercando el entrenamiento a nuevos públicos en formatos más abiertos.
“Hoy entendemos que el entrenamiento no se trata solo de verse bien, sino de construir salud a largo plazo. Mantener la masa muscular es una de las decisiones más importantes que podemos tomar después de los 30, porque impacta directamente en cómo nos sentimos y cómo envejecemos”, concluye la nutricionista.




