
Una investigación publicada en la revista científica Environmental Research Letters encendió una nueva alerta global al concluir que la humanidad ya está viviendo por sobre la capacidad sostenible del planeta.
El estudio fue liderado por Corey Bradshaw, académico de la Universidad de Flinders, quien sostuvo que la Tierra ya no logra sostener el actual nivel de consumo de recursos naturales sin generar graves impactos ambientales.
La investigación analizó más de dos siglos de datos sobre crecimiento poblacional, emisiones contaminantes y cambios climáticos, detectando que desde mediados del siglo XX comenzó una etapa de fuerte presión sobre los ecosistemas del planeta.
Según el estudio, aunque la población mundial continúa creciendo, el ritmo de expansión comenzó a desacelerarse desde la década de 1960, fenómeno que los investigadores describen como una “fase demográfica negativa”.
Las proyecciones indican que la población global podría alcanzar entre 11.700 y 12.400 millones de personas hacia fines de la década de 2060 o comienzos de 2070. Sin embargo, los autores advierten que esa cifra sigue siendo insostenible para el equilibrio ecológico del planeta.
De acuerdo con los cálculos del equipo científico, una población verdaderamente sostenible rondaría los 2.500 millones de personas, considerando estándares de vida seguros y un uso equilibrado de los recursos naturales.
Actualmente, la población mundial supera los 8.300 millones de habitantes.
El informe también advierte que el crecimiento sostenido ha sido posible gracias al uso intensivo de combustibles fósiles, situación que permitió expandir la producción de alimentos, la energía y la industria, aunque con consecuencias directas sobre el cambio climático y la contaminación.
Los investigadores detectaron además una estrecha relación entre el aumento poblacional, el incremento de las temperaturas globales y el deterioro ambiental, factores que ya están afectando la biodiversidad, la seguridad alimentaria y el acceso al agua.
El estudio concluye que, sin cambios profundos en la forma en que el mundo utiliza la energía, la tierra y los alimentos, millones de personas podrían enfrentar escenarios de creciente inestabilidad en las próximas décadas.




