VIDA & SALUD

¿Dormimos realmente o solo «apagamos» el cuerpo?

Mientras la evidencia científica confirma que dormir es un pilar fundamental para la salud de las personas, en Chile pareciera que estamos perdiendo la batalla contra el insomnio. Y no es sólo una sensación. El estudio global “Calidad del sueño en Chile y el Mundo”, elaborado por Activa Research junto a la red WIN, ubica a nuestro país en el penúltimo lugar entre 39 naciones con mala calidad de sueño. La cifra es preocupante: un 18% de los chilenos declara que nunca logra un descanso reparador, muy por sobre el promedio mundial.

Esta crisis del descanso no sólo impacta nuestra salud, también está transformando nuestros hábitos de consumo. Las exigencias laborales y escolares, aumentan el consumo de productos para dormir. Como sociedad, hemos pasado de ignorar el problema de origen a intentar resolverlo muchas veces sin la orientación adecuada.

El mercado lo refleja con claridad. Desde 2024, las ventas de productos asociados al descanso han crecido constantemente. La melatonina sigue liderando las preferencias, especialmente entre personas de 25 a 54 años, concentrando cerca del 60% del consumo. Sin embargo, comienza a observarse un cambio relevante: cada vez más personas buscan alternativas que no solo inducen el sueño, sino que aborden sus causas raíz.

En ese contexto, el magnesio y el triptófano han ganado protagonismo. A diferencia de la melatonina —que actúa directamente sobre el ciclo circadiano indicando al cuerpo cuándo dormir— el magnesio contribuye a la relajación muscular y a la disminución del cortisol, la hormona del estrés. El triptófano, en tanto, cumple un rol clave como precursor de la serotonina y, posteriormente, de la melatonina natural que produce nuestro organismo.

Este cambio en el consumo revela algo más profundo: el chileno hoy no sólo busca dormir, busca aliviar un cansancio acumulado, principalmente mental. No es casualidad que el 69% de quienes consumen estos productos sean mujeres, muchas de las cuales enfrentan una doble carga entre trabajo y responsabilidades de cuidado familiar, sacrificando su descanso de manera sistemática.

El problema, entonces, no está en los suplementos, sino en cómo los estamos utilizando. La melatonina, especialmente en formatos de 3 mg, puede ser una herramienta útil, siempre con prescripción médica, pero su uso extendido en adultos jóvenes sugiere que estamos recurriendo a soluciones químicas para compensar hábitos e higiene del sueño deficientes.

El desafío es avanzar hacia un consumo más consciente. Suplementos como el magnesio y el triptófano pueden ser aliados valiosos para preparar el cuerpo, y la melatonina puede cumplir un rol regulador bajo supervisión. Pero ninguno de ellos reemplaza la base biológica del buen dormir, que implica respetar los ritmos del cuerpo. Recuperar la oscuridad, el silencio y, sobre todo, la desconexión digital, sigue siendo la base insustituible para que el cuerpo, más que apagarse, realmente descanse.

Claudia Carmona
Químico Farmacéutica
Gerenta Comercial de Farma en Salcobrand

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba