
Una creciente preocupación internacional ha surgido en torno a “Mythos”, un avanzado modelo de inteligencia artificial desarrollado por Anthropic, cuya liberación al público fue descartada por la propia compañía debido a los riesgos asociados a sus capacidades.
Según antecedentes conocidos, el sistema sería capaz de identificar y explotar vulnerabilidades zero-day —fallas desconocidas y sin solución disponible— en diversos sistemas tecnológicos, incluyendo software crítico que ha resistido durante años la revisión humana. Este potencial ha encendido alertas en gobiernos, organismos financieros y expertos en ciberseguridad a nivel global.
La inquietud escaló rápidamente en Estados Unidos, donde autoridades económicas convocaron a ejecutivos de la banca para evaluar los riesgos que esta tecnología podría implicar para la estabilidad del sistema financiero. Desde el Tesoro estadounidense se calificó el avance como un cambio significativo en las capacidades de aprendizaje de la inteligencia artificial, mientras que representantes de bancos centrales europeos advirtieron sobre el peligro de que estas herramientas sean utilizadas para ejecutar ciberataques sofisticados.
En ese contexto, organismos internacionales también han llamado a mantener una postura proactiva frente a estas amenazas, subrayando el doble uso de la inteligencia artificial como herramienta tanto beneficiosa como potencialmente dañina.
El debate alcanzó además a la esfera política en Washington, donde el director ejecutivo de Anthropic sostuvo una reunión con autoridades de la Casa Blanca para abordar el futuro del modelo. La cita buscó destrabar tensiones previas entre la empresa y el gobierno estadounidense, particularmente en torno al uso de esta tecnología en ámbitos sensibles como la defensa.
El interés de agencias estatales por acceder al sistema contrasta con las restricciones existentes, en medio de cuestionamientos sobre los riesgos que implicaría su utilización sin controles adecuados. Incluso, se ha planteado que limitar su desarrollo podría tener implicancias estratégicas frente a la competencia tecnológica con otras potencias.
A nivel local, el Banco Central de Chile confirmó que sigue de cerca la evolución de estos avances y sus posibles efectos en el sistema financiero nacional, destacando la participación en instancias de análisis junto a otros bancos centrales. En la misma línea, la Comisión para el Mercado Financiero informó que activó monitoreos con entidades supervisadas y organismos especializados en ciberseguridad.
Especialistas advierten que el principal desafío no radica únicamente en la existencia de tecnologías como “Mythos”, sino en el nivel de preparación de los sistemas frente a amenazas de nueva generación. Señalan que la automatización de ataques y la capacidad de detectar fallas a gran escala podrían transformar incidentes técnicos en crisis de mayor alcance, incluyendo impactos económicos y políticos.
Asimismo, se ha puesto énfasis en las brechas existentes en países como Chile, donde la infraestructura tecnológica y los recursos destinados a ciberseguridad podrían ser insuficientes frente a este tipo de riesgos. Expertos coinciden en que la evolución de estas herramientas marca un punto de inflexión, donde la defensa digital deberá adaptarse a escenarios cada vez más complejos y dinámicos.
En medio de este escenario, el desarrollo de inteligencia artificial avanzada continúa avanzando a un ritmo acelerado, abriendo un debate global sobre los límites, regulaciones y responsabilidades en su implementación.




