
Un cruce de estudios realizados por Corporación Ciudades en el Gran Santiago muestra profundas desigualdades territoriales: mientras algunos barrios cuentan con más vegetación, menor exposición térmica y mejor infraestructura ambiental, otros se llevan la peor parte.
En el marco del Día Mundial del Medioambiente, que se conmemora este viernes 5 de junio, un cruce de estudios desarrollados por Corporación Ciudades sobre cobertura vegetal, olas de calor y gestión de reciclaje en el Gran Santiago, muestra que en las comunas del norponiente del Gran Santiago persiste la desigualdad territorial, incluso en materia ambiental.
Según los análisis, uno de los principales problemas es la falta de áreas verdes. Si bien los datos muestran una recuperación parcial de la vegetación urbana en el Gran Santiago en los últimos 25 años, donde la cobertura vegetal disminuyó de 44% en 2000 a 30% en 2015, para luego subir a 38% en 2025, esta tendencia positiva no impacta de igual forma a sus habitantes: 18 de las 35 comunas redujeron su cobertura vegetal, siendo las más afectadas Pudahuel (40% a 20%), Quilicura (39% a 20%) y San Bernardo (50% a 32%).
En una ciudad cada vez más afectada por eventos extremos, el arbolado urbano funciona como infraestructura crítica verde, reduciendo la temperatura, generando sombra y ayudando a disminuir el efecto de las islas de calor. Sin embargo, el 50% de los habitantes del Gran Santiago más impactados por las olas de calor, mientras que 13 comunas tienen más del 70% de sus barrios sobre el promedio de altas temperaturas, donde destacan Quilicura, Renca, Cerro Navia, Pudahuel y San Bernardo.
Las diferencias también se reflejan en materia de reciclaje. Aunque el Gran Santiago recicla 11,3% de sus residuos sólidos no peligrosos y aumentó sus puntos de reciclaje de 2,3 a 2,7 por cada 10 mil habitantes entre 2022 y 2024, 27 comunas siguen bajo el promedio nacional en infraestructura de reciclaje de 13,5%.
“Cuando hablamos de crisis climática solemos pensar en algo lejano o en grandes desastres naturales, pero para muchas personas ya se vive todos los días, en veredas sin sombra, viviendas más expuestas al calor o barrios con menos infraestructura ambiental. La acción climática también es una discusión sobre equidad urbana”, señala Martín Andrade, director ejecutivo de Corporación Ciudades.
Otros indicadores y buenas noticias
La contaminación atmosférica sigue siendo uno de los principales desafíos ambientales del país. El Informe Mundial de Calidad del Aire IQAir 2025 ubicó a Chile en el puesto 54 de 143 países, con niveles de MP2,5 equivalentes a 3,4 veces la recomendación anual de la OMS.
Entre las señales positivas aparece la expansión de la electromovilidad. En 2026, el sistema Red superó los 4.000 buses eléctricos y cerca de 400 ya operan en regiones.
La electromovilidad también ha generado beneficios menos visibles, pero igualmente relevantes: el ruido urbano. La incorporación masiva de buses eléctricos ha permitido reducciones de hasta un 64% en los niveles de ruido del eje Alameda y de hasta un 54% en Santa Rosa, mejorando condiciones de descanso, convivencia y bienestar cotidiano en sectores de alta circulación.
Junto con ello, el país ha impulsado medidas para reducir emisiones en zonas altamente contaminadas del centro y sur, donde la combustión residencial por leña explica buena parte del material particulado fino. Actualmente existen más de una decena de planes de descontaminación atmosférica y de prevención, además de programas como el recambio de calefactores, la iniciativa “Leña Más Seca” y medidas como la restricción vehicular en la Región Metropolitana, que hoy también incluye comunas como Puente Alto y San Bernardo.
De acuerdo con el Índice de Calidad de Vida Urbana (ICVU) 2025, comunas priorizadas ambientalmente también presentan rezagos en salud y medioambiente. Entre las comunas con nivel bajo aparecen Cerro Navia, Lo Espejo, Pedro Aguirre Cerda, La Pintana, El Bosque y San Ramón. En un nivel medio bajo figuran Pudahuel, Quilicura, San Bernardo, Renca y Puente Alto, mientras Estación Central, Independencia, Maipú y Recoleta alcanzan desempeño medio alto.
La dimensión considera variables relacionadas con contaminación por PM2,5, residuos, cobertura sanitaria y salud urbana, evidenciando cómo la desigualdad ambiental impacta directamente en la calidad de vida




