
En exclusiva para REDHOY.cl, revisamos el videojuego Death Stranding 2: On the Beach en su versión para PC, una de las secuelas más esperadas por los seguidores de Hideo Kojima y Kojima Productions, y que vuelve a apostar por una experiencia distinta dentro de la industria de los videojuegos.
Tras haber jugado al menos la primera parte del título, queda claro que esta nueva entrega mantiene intacta la esencia que convirtió al primer Death Stranding en una obra divisiva, pero también profundamente recordada. Aquí no se trata solo de acción o combates espectaculares, sino de una propuesta narrativa y jugable que busca desafiar al jugador desde otro lugar, además sorprende su buen sonido tanto en música como en efectos de la mano de su selección de idiomas, incluye latinoamericano con buen doblaje.
La historia retoma los acontecimientos posteriores al primer juego, con Sam Porter Bridges viviendo en un aislamiento voluntario mientras intenta criar a su hijo lejos de las exigencias del sistema y del peso de su pasado. Sin embargo, esa calma dura poco y rápidamente se ve obligado a volver a su antigua vida como repartidor, en una misión que ahora expande su alcance hacia nuevos territorios como Australia y México.
Narrativamente, Death Stranding 2 mantiene el ADN clásico de Kojima: diálogos extensos, personajes cargados de simbolismo, giros argumentales y una fuerte carga filosófica sobre la conexión humana, el aislamiento y el futuro de la sociedad. Sin embargo, no todos esos momentos logran el mismo impacto.
En el apartado jugable es donde Death Stranding 2 demuestra una mejora mucho más sólida respecto a su antecesor. El sistema de entregas sigue siendo el núcleo de la experiencia, pero ahora se siente más dinámico, más variado y menos castigador.
Las herramientas disponibles se amplían considerablemente, incluyendo nuevas opciones como monorraíles y mejoras en los vehículos, lo que hace que recorrer los enormes escenarios resulte mucho más entretenido. El diseño de Australia, principal escenario del juego, ofrece una geografía más diversa y funcional que las Ciudades Unidas de América del primer título, favoreciendo especialmente a quienes prefieren el uso de motocicletas y transporte motorizado.
Eso no significa que desaparezcan las frustraciones. Death Stranding sigue siendo un juego donde llevar paquetes de un punto a otro puede transformarse en una verdadera prueba de paciencia. Quedarse sin batería en medio de la nada, enfrentar jefes inesperados o simplemente luchar por subir una colina con carga pesada sigue siendo parte de la experiencia.
Pero ahí también está su mayor virtud: convertir algo aparentemente simple en una travesía emocional y mecánica donde cada entrega realmente importa.
El sistema de combate también muestra avances importantes, especialmente en la mecánica de disparo, que ahora resulta mucho más fluida y satisfactoria, haciendo que los enfrentamientos interrumpan menos el ritmo general y se sientan mejor integrados.
Visualmente, el juego vuelve a demostrar el altísimo nivel técnico de Kojima Productions. El mundo se siente extraño, hermoso y meticulosamente diseñado, desde sus paisjes desolados hasta los pequeños detalles de interfaz y diseño futurista que construyen su identidad.
En REDHOY.cl, tras esta primera experiencia con el juego, la sensación es clara: Death Stranding 2 es para vivir una aventura extraña, desafiante y profundamente humana, con ese inconfundible sello de Kojima que sigue dividiendo opiniones, pero nunca pasa desapercibido.




