EMPRESAS

Salas eléctricas: de soporte deseado a activo estratégico en la operación de industrias claves

En industrias claves como la minería, la energía o los data centers, la continuidad operacional, la seguridad y el cumplimiento normativo dejaron de ser un objetivo deseable para transformarse en una condición crítica. Hoy cada detención no planificada impacta directamente en la seguridad, los costos y la productividad, elevando el nivel de exigencia sobre la infraestructura eléctrica.

Sobre este contexto, hoy las salas eléctricas cobran especial relevancia para estas industrias claves, ya que se dejan de ver solo como un soporte deseado, y pasan a ser un activo estratégico dentro de la operación, capaz de entregar visibilidad, anticiparse a eventos y sostener el desempeño bajo condiciones exigentes. Es aquí, donde la combinación entre tecnología, integración y experiencia acumulada marca una diferencia tangible en la forma de operar. Ahora, el valor no está solo en instalar correctamente, sino en integrar conocimiento, tecnología y diseño para anticipar, adaptarse y sostener el desempeño del sistema a lo largo del tiempo.

Así lo explica Juan Pablo Cabañas, gerente del Centro de Soluciones Globales de ABB en Chile, de la división de media tensión de la unidad de negocio Electrificación, quien, además afirma que, las salas eléctricas hoy evolucionan desde un enfoque centrado en soluciones que buscan reducir riesgos, mejorar la confiabilidad y asegurar la operación bajo condiciones reales. “Los proyectos industriales requieren algo más que equipamiento, necesitan una solución completa, integrada y probada, capaz de operar bajo condiciones reales y adaptarse a exigencias técnicas y normativas cada vez más dinámicas”, señala.

Asimismo, Cabañas agrega que este cambio, también se refleja en la forma en que hoy se diseñan estas soluciones, porque no solo se trata de seleccionar equipos de manera independiente, sino de definir desde la ingeniería, una arquitectura eléctrica coherente, donde sistemas de potencia, control y automatización trabajen de forma coordinada desde el inicio, y de forma personalizada para cada industria, por ejemplo, de minería o energía.

Desafíos en terreno

Uno de los principales desafíos en los proyectos industriales, es cuando el diseño se enfrenta a la realidad del terreno; lo cual podría generar retrasos, reprocesos e interferencias entre disciplinas siguen siendo una fuente relevante de riesgo. Frente a esto, Cabañas explica que las salas eléctricas integradas permiten abordar el proyecto desde una lógica de integración temprana, donde la definición en ingeniería reduce la incertidumbre en obra y mejora la predictibilidad en términos de plazo, calidad y desempeño.

“El foco está en cómo todos estos sistemas desde la media y baja tensión hasta control, protección y SCADA operan como una sola unidad. Cuando esta integración se define desde el diseño, se eliminan puntos ciegos, se reducen fallas en terreno y se mejora la respuesta ante contingencias. A esto se suma la correcta selección de tecnologías, como equipos resistentes al arco eléctrico y esquemas de protección adecuados, que resguardan tanto la continuidad del proceso como la seguridad de las personas en sitio”, indica el experto de ABB en Chile, unidad de negocio Electrificación.

Por esto, Cabañas insiste en que este nivel de integración permite abordar variables que muchas veces se subestiman, pero que finalmente definen el desempeño real como las condiciones ambientales, comportamiento térmico, seguridad eléctrica y confiabilidad del sistema en su conjunto. “Aquí es donde la experiencia marca la diferencia. No se trata solo de integrar equipos, sino de entender cómo se comporta el sistema completo en operación. Desde el Centro de Soluciones Globales en Chile, este conocimiento se traduce en soluciones diseñadas con criterios reales de operación, incorporando el aprendizaje acumulado en múltiples proyectos y una comprensión profunda de cómo interactúan los distintos sistemas eléctricos”, precisa.

Sin embargo, Cabañas destaca que hoy la diferencia no está solo en la confiabilidad de los equipos, sino en la capacidad de anticiparse. La integración de monitoreo en tiempo real, sistemas digitales y esquemas de protección centralizados más avanzados, que, en conjunto con la Inteligencia Artificial, permiten detectar desviaciones antes de que se transformen en eventos, lo cual mejora significativamente la continuidad operacional. “Cuando la solución está bien concebida desde su base, lo que ocurre dentro de la sala eléctrica deja de ser una caja negra y pasa a ser una fuente de información clave para operar mejor. Esa es la diferencia entre una solución que funciona y una que realmente aporta valor en el tiempo”, concreta Cabañas.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba