
Gobiernos y líderes políticos de distintos países expresaron una condena unánime tras el incidente registrado durante la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, evento al que asistían el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, junto a altas autoridades de su administración.
Las reacciones estuvieron marcadas por mensajes de conmoción y alivio, especialmente luego de confirmarse que el mandatario, la primera dama y el resto de los asistentes resultaron ilesos tras lo ocurrido.
Desde la oposición estadounidense, la exlíder demócrata Nancy Pelosi calificó el hecho como un “aterrador acto de violencia” y manifestó su tranquilidad porque todas las personas presentes en la tradicional cena se encontraran a salvo.
En la misma línea, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, también rechazó lo sucedido y reiteró su condena a cualquier forma de violencia política.
A nivel internacional, la Unión Europea reaccionó rápidamente. La alta representante de Exteriores, Kaja Kallas, celebró que Trump estuviera fuera de peligro y afirmó que la violencia política no tiene cabida en una democracia. Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, destacó la rápida actuación de la policía y los servicios de emergencia para resguardar la seguridad de los asistentes.
Asimismo, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, calificó el hecho como “profundamente preocupante”, sumándose a las muestras de respaldo hacia Estados Unidos.
Desde la OTAN, su secretario general, Mark Rutte, aseguró estar “conmocionado” por lo sucedido y afirmó que se trata de un ataque contra las sociedades libres y abiertas. Además, expresó su solidaridad con Estados Unidos y su alivio por el resguardo del presidente y los invitados.
En España, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, condenó el episodio y sostuvo que “la violencia nunca es el camino”, enfatizando que la humanidad solo puede avanzar mediante la democracia, la convivencia y la paz.
Desde Francia, el presidente Emmanuel Macron también rechazó el hecho, calificándolo como inaceptable y subrayando que la violencia jamás tiene cabida dentro de un sistema democrático.
Las múltiples reacciones reflejaron una respuesta transversal de la comunidad internacional, que coincidió en rechazar cualquier acto de violencia política y en reafirmar la defensa de los valores democráticos.




