
Santiago, abril de 2026 — Con la llegada de los meses más fríos, la climatización del hogar se vuelve una prioridad. Sin embargo, elegir el aire acondicionado adecuado no siempre es una tarea simple. Más allá del precio, existen factores que pueden impactar directamente en el consumo eléctrico y la calidad del ambiente interior.
Uno de los principales aspectos a considerar es la eficiencia energética. Optar por equipos con tecnología Inverter y clasificación energética A permite mantener una temperatura estable utilizando menos energía, lo que se traduce en un menor gasto en las cuentas de luz y un menor impacto ambiental.
“Hoy las personas están mucho más conscientes del consumo energético del hogar, por lo que la tecnología Inverter se vuelve clave para mantener una temperatura estable con menor gasto eléctrico”, explica Gonzalo Lladser, Gerente de Productos de TCL.
A diferencia de los sistemas tradicionales, que encienden y apagan el compresor constantemente, la tecnología Inverter regula su funcionamiento de forma continua, ajustando la potencia según la temperatura del ambiente. Esto permite evitar picos de consumo y reducir el gasto energético.
Mientras que estufas eléctricas tradicionales tienen un consumo aproximado de entre 1 a 2 kWh por hora, los aires acondicionados con tecnología Inverter consumen entre 0,4 kWh y 1,2 kWh por hora, lo que se traduce en ahorros que pueden ir desde cerca de un 20% hasta más de un 60% frente a sistemas de calefacción como estufas eléctricas convencionales, aire acondicionado tradicional, parafina, gas o pellet, según la Guía de Calefacción Sustentable del Ministerio de Medio Ambiente (2020).
Además, la calidad del aire ha cobrado mayor relevancia en la decisión de compra. Equipos con funciones de limpieza automática ayudan a eliminar polvo, bacterias e impurezas, manteniendo ambientes más saludables sin necesidad de mantenimiento complejo. “La incorporación de sistemas de limpieza profunda y autodiagnóstico también es clave, porque no solo mejoran el aire que respiramos, sino que facilitan el uso y prolongan la vida útil del equipo”, agrega Lladser.
Uno de los principales problemas durante el invierno es que, debido al frío, las personas tienden a evitar abrir las ventanas, lo que favorece la acumulación de virus, bacterias y contaminantes en espacios cerrados. En este contexto, tecnologías como el sistema de renovación de aire presente en equipos con FreshIN 3.0 cobran especial relevancia, ya que permiten renovar el aire sin necesidad de abrir ventanas. Además, incorporan filtros HEPA que ayudan a mejorar la calidad del aire al interior del hogar.
La conectividad es otro factor en alza. La posibilidad de controlar el aire acondicionado desde el celular o mediante asistentes de voz permite optimizar su uso, encenderlo antes de llegar al hogar o ajustar la temperatura en tiempo real, mejorando la eficiencia general del sistema.




