
Santiago, mayo de 2026. Con la llegada de sistemas frontales y los primeros descensos de temperatura propios del otoño en la zona central, muchas personas comienzan a notar cambios en su organismo. Uno de ellos puede ser el aumento o la percepción más evidente de síntomas asociados a la incontinencia urinaria, una condición frecuente pero poco consultada.
“La incontinencia urinaria es más común de lo que se cree y tiende a subdiagnosticarse. En períodos de cambios de temperatura, hay factores que pueden hacer que los síntomas se intensifiquen o se vuelvan más notorios”, explica Octavio Torres, ginecólogo de Clínica INDISA.
¿Por qué los cambios de temperatura pueden influir?
Si bien el frío no es una causa directa de incontinencia, sí puede influir en su manifestación.
Durante los meses más fríos, es habitual disminuir el consumo de líquidos, lo que puede concentrar la orina y generar mayor irritación vesical. Además, los cambios de temperatura pueden estimular una mayor actividad de la vejiga, aumentando la sensación de urgencia.
“A esto se suma que en esta época aumentan las infecciones urinarias, que pueden agravar los síntomas o incluso desencadenar episodios en personas que antes no los presentaban”, señala el especialista.
Factores que pueden empeorar los síntomas
Existen condiciones que pueden hacer más evidente la incontinencia durante esta época:
Menor hidratación.
Aumento de infecciones urinarias.
Disminución de la actividad física.
Cambios en la rutina diaria.
Exposición a bajas temperaturas.
Tipos de incontinencia más frecuentes
La incontinencia urinaria puede presentarse de distintas formas:
De esfuerzo: pérdida de orina al toser, reír o hacer ejercicio.
De urgencia: necesidad repentina e intensa de orinar.
Mixta: combinación de ambas.
“Identificar el tipo de incontinencia es clave, porque el tratamiento depende de cada caso. No todas las pacientes requieren el mismo enfoque” explica Torres.
¿Se puede prevenir o tratar?
Existen múltiples alternativas que pueden ayudar a mejorar los síntomas:
Mantener una adecuada hidratación, incluso en días fríos.
Evitar irritantes como la cafeína.
Realizar ejercicios de fortalecimiento del piso pélvico.
Consultar ante síntomas persistentes.
“En muchos casos, con medidas simples y tratamiento oportuno se puede lograr una mejora significativa en la calidad de vida”, enfatiza.
Un problema frecuente, pero no normal
A pesar de su alta prevalencia, la incontinencia urinaria sigue siendo un tema poco abordado.
Por eso, ante síntomas persistentes o que afectan la vida diaria, es importante consultar. En Clínica INDISA, el equipo de especialistas en salud femenina cuenta con las herramientas para evaluar y tratar esta condición de forma oportuna y personalizada.



