
Sentir que la rodilla “se traba”, escuchar un crujido al agacharse asociado a dolor o notar que la articulación simplemente no responde después de realizar actividad física intensa, son situaciones más comunes de lo que parecen.
Las lesiones de meniscos afectan a gran parte de la población activa en Chile, especialmente entre los 20 y 50 años, y, aunque no siempre terminan en cirugía, entender cuándo es necesario operar es clave para no desgastar la articulación de más.
¿Simples amortiguadores?
Los meniscos son dos trozos de fibrocartílago, ubicados entre el fémur y la tibia, que actúan tanto como amortiguadores que distribuyen el peso como estabilizadores dinámicos del movimiento de las rodillas.
El Dr. Juan José Valderrama, traumatólogo de Clínica INDISA, experto en rodillas, explica que cuando estas piezas fallan, toda la mecánica de la rodilla se altera. “Los meniscos son fundamentales para la estabilidad y la disipación de impactos. Cuando se lesionan, aparece el dolor y la inestabilidad, porque la rodilla ya no puede repartir las cargas correctamente”, puntualiza.
¿Por qué se rompen?
Según el especialista, más de la mitad de los casos que ven en la clínica ocurren en deportistas recreativos que quizás no tienen la mejor preparación física. Las causas más típicas son:
Giros bruscos con el pie fijo en el suelo.
Sentadillas con demasiado peso o mal ejecutadas.
Desgaste por los años, donde el fibrocartílago pierde su elasticidad natural.
Si bien el dolor es el síntoma principal, hay señales que no se deben ignorar, como la sensación de que la rodilla se “atasca” o no se puede estirar por completo. “Si se te inflama la rodilla después de hacer ejercicio o sientes inestabilidad o bloqueos al caminar, es momento de consultar”, advierte el Dr. Juan José Valderrama.
La meniscectomía y el beneficio PAD
No todas las roturas de menisco se operan. La cirugía, llamada meniscectomía, se decide cuando la kinesiología no funciona o cuando hay un bloqueo mecánico que impide la vida normal.
Lo relevante para los pacientes en Chile es que este procedimiento está disponible a través del Bono PAD. Esto significa que los afiliados a Fonasa pueden operarse en centros como Clínica INDISA con un precio conocido. El paciente sabe exactamente cuánto va a pagar desde el primer día, cubriendo desde los honorarios del equipo médico hasta los controles posoperatorios, sin sorpresas en la cuenta final.
Una intervención rápida y mínimamente invasiva
Hoy en día, esta cirugía se hace por vía artroscópica. Se realizan pequeñas incisiones por donde se introducen una cámara y herramientas diminutas para sacar solo la parte dañada del menisco, cuidando el tejido sano.
“La tecnología actual nos permite ser muy precisos y generar el mínimo daño posible, lo que ayuda a que el paciente vuelva a realizar todas sus actividades mucho más rápido”, comenta el Dr. Valderrama.
Aunque varía según cada persona, lo normal es que la recuperación sea relativamente rápida. A las 12 horas, se debería empezar a mover la extremidad y, tras un proceso de kinesiología, se pueda volver a la actividad física normal entre los 2 y 3 meses.
¿Sientes molestias constantes en la rodilla o se te bloquea al caminar? Lo ideal es no dejarlo pasar. Puedes consultar con el equipo de traumatología de Clínica INDISA para evaluar tu caso y ver si puedes acceder al beneficio del Bono PAD.




