
El Gobierno de Australia presentó este lunes un paquete de medidas destinadas a enfrentar el encarecimiento del petróleo provocado por el conflicto en Oriente Medio, incluyendo rebajas temporales de impuestos, apoyo a la importación y la implementación de un plan nacional para asegurar el suministro energético.
El primer ministro, Anthony Albanese, dio a conocer la iniciativa tras una reunión del gabinete nacional, donde se acordó la puesta en marcha de un Plan Nacional de Seguridad del Combustible, coordinado con estados y territorios. La estrategia busca resguardar el funcionamiento de la economía frente a la volatilidad de los mercados internacionales y garantizar la continuidad del abastecimiento.
El plan contempla cuatro niveles de acción, que van desde la preparación hasta la protección de servicios críticos. Actualmente, el país se encuentra en la segunda fase, caracterizada por un suministro operativo, aunque con interrupciones puntuales.
Como medida inmediata, el Ejecutivo reducirá a la mitad durante tres meses el impuesto específico a la gasolina y el diésel, lo que permitirá una baja aproximada de 26 centavos de dólar australiano por litro. A esto se suma la eliminación temporal del cargo por uso de carreteras para vehículos pesados.
El impacto fiscal de estas disposiciones alcanzará los 2.550 millones de dólares australianos, según estimaciones oficiales, en un esfuerzo por mitigar los efectos de la crisis energética en los consumidores y el sector productivo.
Las autoridades también llamaron a la ciudadanía a moderar el uso de combustible y priorizar el transporte público cuando sea posible, con el fin de resguardar los suministros para sectores esenciales y zonas más afectadas.
Desde el Ejecutivo subrayaron que se trata de una respuesta de carácter transitorio frente a un escenario global incierto, junto con reiterar la necesidad de fortalecer la autosuficiencia energética a largo plazo.
Estas medidas se suman a acciones previas adoptadas en marzo, cuando el país liberó parte de sus reservas estratégicas de combustible para dar mayor flexibilidad al abastecimiento interno.
De acuerdo con cifras actualizadas, Australia dispone actualmente de 39 días de reservas de gasolina, 30 días de diésel y 30 días de combustible de aviación, lo que permite sostener el suministro en el corto plazo mientras se implementan las nuevas políticas.




