
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que no descarta retirar a su país de la OTAN, en declaraciones que reactivan la incertidumbre sobre el compromiso estadounidense con la alianza militar.
En una entrevista concedida al diario británico The Telegraph, el mandatario calificó nuevamente al bloque como “un tigre de papel” y cuestionó su efectividad, señalando que nunca le ha generado entusiasmo. En ese contexto, aseguró que la permanencia de Estados Unidos en la organización “está más allá de la reconsideración”, insistiendo en sus críticas históricas hacia el funcionamiento del pacto.
Trump también manifestó su descontento por el rol de los aliados en conflictos recientes, particularmente en relación con la guerra en Ucrania, la que, a su juicio, no correspondía a un problema directo de su país. Según sostuvo, Estados Unidos ha respondido de manera automática en apoyo a otros miembros, sin recibir la misma reciprocidad.
A ello sumó cuestionamientos por la reacción de los países de la OTAN frente al conflicto con Irán, acusando falta de respaldo y cooperación. En esa línea, indicó que algunos socios no facilitaron el uso de bases militares ni el espacio aéreo cuando Washington lo requería, lo que calificó como una señal preocupante sobre el funcionamiento de la alianza.
Las declaraciones del mandatario generaron una rápida respuesta desde el Reino Unido. El primer ministro Keir Starmer defendió la vigencia del bloque, asegurando que la OTAN sigue siendo “la alianza militar más efectiva que el mundo haya visto”, y reafirmó que su país continuará resguardando sus intereses pese a las tensiones.
En paralelo, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ya había adelantado una postura crítica similar, señalando que tras el actual conflicto se evaluará la relación con la organización. En sus declaraciones, cuestionó que la OTAN responda ante amenazas en Europa, pero no otorgue a Estados Unidos las mismas facilidades operativas cuando las necesita.
Los dichos de Trump, sumados a las críticas de su equipo, profundizan las diferencias dentro de la alianza y abren un nuevo escenario de incertidumbre respecto al futuro del vínculo entre Estados Unidos y sus socios estratégicos.




