
Para los adultos mayores, su casa puede pasar de ser un lugar seguro a riesgoso con el paso de los años. Usualmente son las caídas el accidente más habitual y riesgoso.
Una caída puede afectar la movilidad de la persona o, incluso, comprometer su vida, por eso el entorno de los adultos mayores debe alinearse con sus condiciones si padece una condición que precise adaptaciones extraordinarias. Así lo explica el Dr. Joaquín Mateu Mollá, Director de la Maestría en Gerontología y Atención Centrada en la Persona de la Universidad Internacional de Valencia – VIU, perteneciente a la red de educación superior Planeta Formación y Universidades.
«Lo elemental es minimizar la presencia de elementos inseguros, como alfombras sueltas o ubicadas en espacios donde dificulten el acceso o el tránsito, cables que crucen zonas de paso, iluminación escasa, suelos resbaladizos, escalones pobremente señalizados o instalaciones inadecuadas (bañeras en lugar de platos de ducha, por ejemplo)».
Hay que tener en cuenta, por supuesto, que no todas las personas mayores requieren el mismo nivel de intervención. Por eso es importante que la adaptación del espacio se dé personalizada y progresivamente. Algunas adaptaciones no requieren grandes obras, pero sí pueden tener un impacto directo en la seguridad y autonomía:
● Mejorar la iluminación en pasillos, escaleras, baño y entradas
● Reducir obstáculos innecesarios en zonas de paso
● Retirar alfombras sueltas o resbaladizas
● Instalar barras de apoyo en el baño
● Sustituir bañeras por duchas, cuando sea posible
● Incorporar suelos antideslizantes
● Ajustar la altura de muebles y elementos de uso diario
● Señalizar escalones y desniveles
Aun así, uno de los mayores errores es actuar demasiado tarde, advierte el experto de VIU. Muchas familias esperan a que ocurra un accidente para intervenir, cuando en realidad las señales suelen aparecer con antelación. Detectar estos indicios puede evitar situaciones de riesgo, como las siguientes:
● Dificultad para subir o bajar escaleras
● Tropiezos frecuentes o sensación de inseguridad al caminar
● Necesidad de apoyarse en muebles para desplazarse
● Problemas para bañarse o vestirse
● Olvidos potencialmente peligrosos (como dejar el fuego encendido)
● Miedo a caerse
● Evitar ciertas zonas de la casa
● Cansancio excesivo en actividades cotidianas
«Si se introducen adaptaciones en el hogar con el tiempo suficiente es posible evitar que ocurran accidentes que impliquen lesiones graves o la aparición de miedos que limitarán la autonomía de la persona mayor», señala el Dr. Mateu Mollá. «Asimismo, deben introducirse progresivamente, con sensibilidad a las necesidades emergentes».
Y la tecnología también es una gran aliada para esta necesidad. Ya existen dispositivos de domótica que pueden ayudar a facilitar la vida de nuestros adultos mayores, como las luces automatizadas, sensores de movimiento, alarmas y detectores de humo, recordatorios de medicación, control de temperatura y sistemas de llamada de emergencia.
«Debemos asegurar que la persona los comprenda perfectamente y los pueda usar sin problema (puesto que en caso contrario tiende a ser una paradójica fuente de ansiedad e inquietud)». advierte el docente de VIU. «Además, su uso no habrá de sustituir a la atención directa y humana (la cual es irremplazable), ni tampoco convertirse en un sistema de vigilancia que socave la libertad e intimidad de la persona mayor».
La forma en que se implementan estos cambios también es determinante. Uno de los errores más comunes es imponer las adaptaciones sin diálogo previo, y como recomienda el experto, hacer cambios sin comunicación previa puede hacer que la persona experimente pérdida de control, rechazo a la adaptación y tristeza.
Algunos de otros errores que deben evitarse para adaptar un hogar serían:
● Introducir cambios de forma abrupta
● Convertir el hogar en un espacio frío o medicalizado
● Eliminar objetos con valor emocional sin justificación
● Priorizar la comodidad del cuidador sobre la del adulto mayor
● Confiar excesivamente en la tecnología
● Posponer las adaptaciones hasta situaciones críticas
Adaptar los espacios vitales de un adulto mayor es un compromiso, y debe hacerse con la intención de que la persona pueda seguir habitando su casa o apartamento con independencia, sin hacerlo sentir incapaz, llevándolo a renunciar a un espacio que siempre fue suyo, porque como dice el experto, ellos deben seguir siendo protagonistas de su propia vida.
.



