
El dolor lumbar se ubica entre las tres principales causas de dolor musculoesquelético que afectan a la población mundial, junto con el dolor cervical y los problemas de hombro.
Hernán de la Barra, detalla que “esta afección puede clasificarse como aguda o crónica, según su duración si es menor o mayor a tres meses, y como específica o inespecífica, dependiendo de si se identifica la causa que la origina.”
También agrega que “mientras en el dolor agudo suele existir una causa reconocible, en el dolor crónico no siempre es posible establecer su origen, ya que intervienen factores psicoemocionales y alteraciones en el procesamiento del dolor que se somatizan en la columna”.
Posibles causas
En su experiencia clínica, De la Barra observa que las posturas compensatorias están directamente relacionadas con la causa del dolor. “Entre las más comunes se encuentran la inclinación anterior del tronco o las inclinaciones laterales, que buscan evitar la compresión de raíces nerviosas, articulaciones o discos intervertebrales”.
También es frecuente la desviación lateral de la pelvis, que provoca una inclinación relativa de la columna, y en otros casos, la extensión lumbar genera alivio cuando el origen del dolor es muscular.
Sedentarismo
El especialista advierte que el sedentarismo es un factor de riesgo importante, ya que debilita la musculatura central o core, que incluye músculos abdominales profundos como el transverso del abdomen, extensores de la columna, diafragma respiratorio y musculatura del piso pélvico (diafragma urogenital).
“Uno de los pilares en la rehabilitación de personas con dolor lumbar es activar esta musculatura tras evaluar la postura de la columna en todos sus planos para prescribir los ejercicios adecuados”, explica.
Respecto al exceso de peso y una alimentación poco equilibrada, De la Barra señala que ambos generan una sobrecarga en la columna, especialmente si la musculatura central está debilitada.
“Esta situación aumenta la compresión de discos y articulaciones, favorece el aplanamiento discal, potencial causa de hernias, el cierre de los forámenes de salida nerviosa, la inflamación articular y el estrechamiento del canal medular”, explica.
Esfuerzos mal hechos
En cuanto a los errores frecuentes al levantar cargas o realizar esfuerzos físicos, el investigador identifica como “los más dañinos hacerlo sin flexionar las rodillas y con los brazos extendidos, así como combinar flexión y rotación del tronco”.
De la Barra recomienda “evaluar siempre el peso antes de moverlo, flexionar rodillas con rotación externa de caderas (similar a una sentadilla tipo sumo) y pedir ayuda si la carga es excesiva”. Además, aconseja flexionar los codos al levantar, evitar subir objetos pesados por sobre la altura de los hombros, limitar rotaciones repetidas y, en algunos casos, utilizar una faja para mayor estabilidad lumbar, situación que se observa en trabajos pesados para dar mayor contención abdominal y lumbar.
Sobre las condiciones de descanso, De la Barra explica que la postura para dormir debe adaptarse a cada persona. Desde el punto de vista respiratorio, sugiere la posición supina (boca arriba), ya que “favorece la ventilación y la excursión diafragmática. Para problemas lumbares, muchas personas encuentran alivio en la posición fetal (de lado con flexión de rodillas), que facilita la apertura del espacio intervertebral lumbar y aplanmiento d ela columna. Si se duerme boca abajo, aconseja colocar un cojín bajo el abdomen; si es boca arriba, ubicar un cojín bajo las rodillas para favorecer la flexión lumbar y reducir la compresión”, concluye.




