
Con la llegada del invierno, el uso de sistemas de calefacción comienza a intensificarse en los hogares. Este aumento en la demanda energética no solo impacta el confort diario, sino también el gasto mensual en electricidad, especialmente en un contexto donde la eficiencia energética se vuelve clave para el bolsillo de las familias.
Según cifras recientes del Instituto Nacional de Estadísticas (INE, 2024), el gas (25,6%), la leña (24,4%) y la electricidad (19,5%) son las principales fuentes utilizadas por los hogares en Chile para calefaccionarse, lo que evidencia una alta dependencia de sistemas que pueden implicar distintos costos y niveles de eficiencia.
En paralelo, el consumo eléctrico residencial ha mantenido una tendencia al alza en los últimos años, con un crecimiento promedio de 5,2% en la última década, impulsado principalmente por el uso de equipos de climatización tanto en invierno como en verano, según un informe del Ministerio de Energía del año 2024.
Frente a este escenario, Gabriel Estay, director Nacional de Ventas para Chile en Schneider Electric, recomienda adoptar medidas simples -pero efectivas- para optimizar el uso de la calefacción y evitar gastos excesivos. Entre ellas:
Elegir sistemas eficientes: priorizar equipos con tecnología inverter (destinada a la autorregulación) o certificación de eficiencia energética que ajustan su consumo según la necesidad real.
Aislar adecuadamente la vivienda: sellar filtraciones en puertas y ventanas puede reducir significativamente la pérdida de calor.
Regular la temperatura: mantener el hogar entre 18°C y 21°C es suficiente para el confort térmico sin sobreconsumo.
Aprovechar la luz natural: durante el día, abrir cortinas permite aprovechar el calor solar.
Mantención de equipos: limpiar filtros y revisar periódicamente los sistemas mejora su rendimiento y evita consumos innecesarios.
“Muchas veces el problema no es cuánto se calefacciona, sino cómo se hace. Una vivienda mal aislada o el uso de equipos ineficientes puede duplicar el consumo energético sin mejorar realmente el confort”, explica Estay. En la misma línea, el ejecutivo agrega que “el invierno es una oportunidad para generar conciencia sobre el uso responsable de la energía. Pequeños cambios en hábitos diarios pueden tener un impacto significativo tanto en el gasto familiar como en la sostenibilidad”.
Tecnología y gestión energética: una mirada de largo plazo
Más allá de las medidas inmediatas, la incorporación de soluciones tecnológicas orientadas a la gestión eficiente de la energía está tomando mayor relevancia en Chile. Sistemas de monitoreo, automatización y control permiten a los usuarios conocer en tiempo real su consumo y optimizar el uso de calefacción según horarios, temperatura exterior y ocupación del hogar.
En este contexto, desde Schneider Electric destacan la importancia de avanzar hacia hogares más inteligentes y eficientes, donde la energía no sólo se consuma, sino que se gestione de manera estratégica. Soluciones de medición, automatización residencial y control energético permiten identificar patrones de consumo, reducir pérdidas y tomar decisiones informadas, contribuyendo tanto al ahorro como a la sostenibilidad.
Con el inicio de la temporada invernal, el llamado es claro: calefaccionar de manera eficiente no solo mejora la calidad de vida dentro del hogar, sino que también permite enfrentar de mejor forma el impacto económico de los meses más fríos del año.




