
Especialistas de Clínica INDISA explican el proceso completo que debe seguir una paciente, destacando la importancia del apoyo psicológico y el manejo emocional durante todo el tratamiento.
Recibir un diagnóstico de cáncer de mama puede ser uno de los momentos más desafiantes en la vida de una mujer. Más allá del impacto físico, el aspecto emocional juega un papel crucial en el proceso de recuperación. La psicóloga oncológica Marcela Lechuga y el oncólogo Dr. Marcelo Garrido, ambos de Clínica INDISA, comparten una guía completa sobre cómo enfrentar esta etapa desde una perspectiva integral.
Me encontraron algo raro en mi mamografía, ¿ahora qué hago?
El primer paso es respirar profundamente, ya que tener un resultado anormal en la mamografía no siempre significa tener cáncer. El doctor Garrido recomienda que después de recibir un resultado de este tipo se realicen más exámenes, como una ecografía mamaria o una resonancia, para confirmar la sospecha. Si esto ocurre, se efectuará una biopsia que determinará si la irregularidad es cancerígena o no.
Desde el momento en el que se confirma el diagnóstico, se debe empezar a formar un equipo integral.
¿Quiénes tratarán mi enfermedad?
El equipo interdisciplinario para el tratamiento del cáncer de mama debe estar compuesto por especialistas médicos principales que incluyen al cirujano de mamas (responsable de las intervenciones quirúrgicas), oncólogo (encargado de tratamientos como quimioterapia, hormonoterapia, inmunoterapia y terapia molecular), radioterapeuta (para el manejo de la radioterapia), psicólogo (para acompañar a la paciente), anatomopatólogo (para análisis de biopsias), radiólogo (para interpretar las imágenes), kinesiólogo (para la rehabilitación física) y nutricionista oncológico (para el manejo de la alimentación durante el tratamiento).
La evaluación y el apoyo psicológico se incluyen desde el primer momento, en el cual el temor a que se confirme un diagnóstico de cáncer genera un alto impacto emocional en la paciente y en su familia. Estas acciones permiten integrar aspectos de la comunicación de malas noticias y fortalecer la autonomía de la paciente en la toma de decisiones.
La psicóloga Marcela Lechuga enfatiza la importancia de un enfoque integral, en el que todo el equipo trabaje en sintonía: “Es necesario considerar los aspectos físicos, emocionales, sociales y espirituales. El tratamiento debe contemplar la contención de la paciente, de la familia y del equipo de salud”.
El camino del tratamiento
Es muy importante recalcar que cada tipo de cáncer es distinto y que el tratamiento debe ser personalizado para cada paciente, el cual, en general, consta de varias etapas. El Dr. Marcelo Garrido explica que “normalmente van tres tratamientos principales en distintas secuencias que se deciden de acuerdo a la discusión multidisciplinaria: cirugía, quimioterapia y radioterapia». La secuencia específica dependerá de cada caso particular.
Es tarea del equipo interdisciplinario crear este plan a través de las imágenes y exámenes que tiene disponibles, siempre tomando en consideración el historial clínico y familiar de la paciente.
El componente emocional
Paralelamente al tratamiento físico es muy importante iniciar el apoyo psicológico, ya que durante esta etapa la paciente pasa por diversas emociones. “Lo primero es el shock, seguido por el miedo: miedo a si voy a ser capaz de hacer frente a esto, miedo al dolor, miedo a la muerte, miedo a causar sufrimiento a la familia», comenta la psicóloga Marcela Lechuga.
Aclara asimismo que el shock se debe principalmente a la asociación que hay entre el cáncer y la muerte. Es importante que a la paciente le quede claro que hoy, la enfermedad no implica necesariamente muerte. En el caso del cáncer hay posibilidades curativas, probabilidades de que sea una enfermedad crónica, o también caminos paliativos para acompañar hasta el último día a la paciente con vida, viviendo, no muriendo.
Otro sentimiento que es muy común observar al principio es pensar «¿por qué a mí?», «¿por qué si yo no fumo?», «¿por qué si yo como saludable y hago deporte?». Son muchas las preguntas que nos pueden perseguir y, frente a esto, Marcela Lechuga recomienda cuestionarnos “¿y por qué no?”. “A nadie le han firmado un papel de garantía que diga que si se cuida no le va a dar cáncer, esto es algo que nos puede pasar a todos”, agrega. Es fundamental entender que estas reacciones son normales y que el apoyo psicológico puede ayudar a procesarlas de manera saludable junto a su familia
Durante esta fase, en la que se está empezando a determinar cuál será el tratamiento, es muy relevante que sea la paciente quien tome las decisiones. “La autonomía significa que la paciente tome decisiones que, con conciencia, puedan ayudar con el impacto de la pérdida de su salud, y ser el protagonista de su vida, apoyándose en su equipo de salud , en su familia y entorno cercano”, aclara la psicóloga oncológica.
Durante el tratamiento
El Dr. Marcelo Garrido precisa que cada paciente recibe un tratamiento que se ajusta a sus necesidades. Este, en general, incluye una operación, en la cual se puede extraer solo el tumor o la mama completa, dependiendo de la decisión de la paciente y de qué tan avanzada esté la enfermedad.
Generalmente, esta intervención, que puede ocurrir antes o después de los tratamientos dependiendo del caso, suele estar acompañada con radioterapia, quimioterapia, hormonoterapia, inmunoterapia y terapia molecular. Aquí es donde de nuevo, el equipo interdisciplinario se vuelve necesario, ya que durante la quimioterapia, por ejemplo, se incluye educación con enfermería, acompañamiento psicológico y ejercicio con kinesiólogo, que ayudan a mantener la funcionalidad y reducir los efectos secundarios del tratamiento.
La nutricionista también desempeña un papel fundamental para mantener una alimentación adecuada durante el proceso.
En esta etapa, el apoyo psicológico continúa presente. En terapia, se trabajan varios aspectos como:
El cáncer no es sinónimo de muerte: acá se muestra que la enfermedad puede ser curable, crónica o paliativa, pero siempre con posibilidades de acompañamiento y con foco en la vida.
Trabajar el camino del medio: se plantea una visión equilibrada del tratamiento oncológico que se aleja de los extremos. No se trata de agotar todas las intervenciones médicas posibles ni de renunciar prematuramente a la lucha, sino de entender el cáncer como una enfermedad que puede manejarse con el tratamiento apropiado, permitiendo a las pacientes recuperar su salud y bienestar, o en otros casos recuperar su calidad de vida mientras aprenden a convivir con ella.
Darle sentido a la vida: este proceso, a pesar de su innegable dificultad, puede convertirse en un catalizador de transformación personal que ayuda a redescubrir el valor de la vida, profundizar las relaciones familiares y desarrollar una nueva perspectiva que fortalece no solo a quien enfrenta la enfermedad, sino también a quienes la acompañan en este camino.
Rehabilitación y recuperación
Después del tratamiento activo, se inicia la fase de rehabilitación. El Dr. Marcelo Garrido explica que «la paciente se tiene que rehabilitar de cualquier secuela que pudo haber quedado». Esto puede incluir la reconstrucción mamaria, que en algunos casos puede realizarse durante la misma cirugía inicial, mientras que en otros se programa para una etapa posterior.
El papel de la familia
La psicóloga Marcela Lechuga destaca que la familia de la paciente también necesita contención durante este tiempo: «Un diagnóstico de cáncer es como un terremoto en el cual el epicentro es la paciente, donde la familia no es la protagonista, pero también se ve afectada por la cercanía al ser querido, por lo que considero muy importante que no se les deje de lado y que ellos también puedan recibir apoyo».
Transformando la experiencia
A pesar de ser un diagnóstico desafiante, la experiencia del cáncer de mama puede transformarse en una oportunidad de crecimiento personal. «Tomar conciencia de la enfermedad puede ayudarnos a darle un sentido más profundo y trascendente a la vida, a valorarla», señala Lechuga. El enfoque integral busca que las pacientes no solo superen la enfermedad físicamente, sino que asimismo encuentren un significado más profundo en su experiencia.
Es importante recordar que cada caso es único y que el equipo médico ajustará el tratamiento y el apoyo según las necesidades específicas de cada paciente. La clave está en mantener una comunicación abierta con el equipo tratante y no dudar en buscar apoyo emocional.
Recuerda que en Clínica INDISA cuentas con un equipo interdisciplinario, con especialistas en radiología, oncología y psicología, que te pueden ayudar a diagnosticar y tratar este tipo de cáncer. Para más información visita www.indisa.cl




