
Momentos de tensión se vivieron este martes en Estonia luego que un avión de combate de la misión de vigilancia aérea de la OTAN derribara un dron de origen desconocido que ingresó al espacio aéreo del país, activando protocolos de seguridad y alertas en varias zonas del territorio.
La incursión fue detectada cerca del mediodía por sistemas de las Fuerzas de Defensa estonias sobre el lago Võrtsjärv, ubicado en el sur del país y a pocos kilómetros de la frontera con Rusia. Tras confirmar la presencia del aparato, las autoridades activaron medidas de respuesta inmediata.
El ministro de Defensa de Estonia, Hanno Pevkur, confirmó que un avión de la misión de seguridad aérea del Báltico intervino para neutralizar el objeto. La autoridad precisó además que el incidente no dejó personas lesionadas.
Tras el derribo, equipos especializados iniciaron labores para ubicar restos del aparato y determinar su origen. Las autoridades señalaron que los fragmentos podrían haber caído en zonas terrestres cercanas y no necesariamente en el lago donde se produjo el contacto.
El episodio obligó además a emitir una alerta de amenaza aérea para distintos sectores del sur de Estonia. Aunque algunas advertencias también llegaron a teléfonos en la capital Tallín, la situación fue posteriormente controlada y la alerta levantada.
El incidente ocurre en medio de un escenario de creciente inquietud regional. Durante las últimas semanas se han registrado diversos episodios relacionados con drones en países bálticos y Finlandia, en un contexto marcado por movimientos militares y el aumento de tensiones en áreas próximas a la frontera rusa.
En paralelo, ataques con drones reportados en el noroeste de Rusia también provocaron cierres temporales en aeropuertos y nuevas medidas de seguridad, alimentando la preocupación por una creciente actividad aérea no tripulada en la región.




